Los grandes medios de comunicación han sido los encargados de marcar la agenda en la historia del país, por eso convierten cualquier hecho baladí en noticia y utilizan otros para tender cortinas de humo, según las necesidades del gobierno nacional o de los grupos económicos que ellos representan, muy a pesar de que se rasgan las vestiduras posando de objetivos, independientes y redentores o defensores de la población y de los más desvalidos. Así funcionan aquí y en todo el mundo; por eso nuestro problema o tema principal no es el mismo de dichos medios. Cada vez que necesitan esconder “nuestras verdades”, forman aspavientos con objetivos que a veces, siendo importantes, no son los del momento. En ese sentido, reiterativamente toman temas que luego dejan de la noche a la mañana, como es el caso de las muertes por desnutrición en Colombia.

“La desnutrición ocurre cuando una persona no recibe los alimentos de una dieta adecuada. Esto causa daños a los órganos vitales y a las funciones del cuerpo. La falta de comida es la principal causa de desnutrición” (News Medical Life Sciences), por eso esta enfermedad tiene prevalencia en los países más pobres. Según Médicos Sin Fronteras, cada año mueren entre 3 a 5 millones de niños menores de seis años por desnutrición en el mundo. UNICEF indica que 1,4 millones de niños están en riesgo inminente de muerte por desnutrición en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, los cuales forman parte de los 22 millones de menores desplazados que sufren hambre y enfermedades, y que tuvieron que abandonar la escuela.

Colombia es un país subdesarrollado, en toda la extensión de su palabra: tiene millones de niños “desescolarizados”, el 60% del empleo es informal y los sistemas de salud y educación están privatizados, lo que la convierte en un caldo de cultivo para la desnutrición. El sistema de vigilancia de salud pública, SIVIGILA, del Instituto Nacional de Salud, INS, revela que en 2016 se presentaron 355 muertes por desnutrición en Colombia, de ellas 70 corresponden a La Guajira, 25 a Cesar, 24 al Chocó, 24 a Meta e incluso 14 se dieron en Bogotá, víctimas del cambio de la política social del alcalde Peñalosa. En 2016, según SIVIGILA, se registraron 14.417 casos de niños menores de 5 años con desnutrición aguda. El INS informó que “en la semana del 14 al 20 de mayo de 2017 murieron 8 niños”, acumulando 89 muertes en el año por desnutrición. Calcula que semanalmente mueren entre 6 y 8 niños por esta enfermedad.

Y en Cartagena, donde todo está rezagado y tampoco se publican las estadísticas, el principal centro hospitalario infantil, la Casa del Niño, en su estudio: ‘Determinantes socioeconómicos del estado nutricional en menores de 5 años atendidos en el Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja’, reveló que el 48,05% de los 600 niños atendidos por ellos en 2015 sufrían de desnutrición crónica. El día en el que los grandes medios de comunicación tengan que tender una nueva cortina de humo para mantener “el teflón” a este modelo económico neoliberal, la muerte de los niños volverá a ser noticia; mientras tanto, sus sacrificios serán ignorados. ¡No son los hijos de los ricos los que se mueren, son los hijos de un tal pueblo!

Por: José Arlex Arias Arias
José Arlex Arias Arias