Es lógico que cuando consumes menos calorías tendrás más hambre, pero ahora investigadores de la Universidad de Sheffield dicen que hay poca evidencia de que el hambre este relacionada a cuanto comemos. Lo que tristemente quiere decir que aunque hayas comido bien, tendrás hambre.

Para el nuevo estudio, publicado en el diario Critical Reviews in Food Science and Nutrition, el equipo analizó 426 estudios previos que evaluaban el consumo de calorías y el apetito auto reportado. Descubrieron que mientras que 225 estudios demostraron una relación entre el hambre y las calorías consumidas, los 237 estudios restantes no encontraron un vínculo.

Solo el 6% de los estudios hicieron una comparación estadística directa entre el apetito y la ingesta calórica, lo que significa que en el otro 94% de las investigaciones, los autores o no realizaron dichos análisis o decidieron no reportarlos. Otra vez, dentro de éste pequeño grupo de estudios, solamente la mitad estableció una relación entre el hambre y lo que las personas comían.

El líder del estudio, el doctor Bernard Corfe declaró a Vice que el hambre es más complicada de lo que pensamos ya que: “Los factores que impulsan el consumo de calorías son múltiples” dijo. “El apetito es una parte de esa ecuación, pero nuestro trabajo sugiere que puede no ser la parte más importante, no por un largo camino.”

Corfe también escribió en un comunicado: “La industria alimentaria está llena de productos que son comercializado basándose en sus propiedades para modificar el apetito. Mientras que estas pretensiones pueden ser ciertas, no deberían de extenderse a implicar que la ingesta de calorías se verá reducida como resultado.”

Así que es cierto, oler una pizza de camino al trabajo puede hacerte sentir hambre incluso si acabas de comer una barra de proteínas o unas almendras.


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