Después de 28 años revelan el modelo del auto de Homero Simpson

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Es uno de los autos más famosos en la cultura pop y no por impresionante. Es rosa, tiene un golpe en la parte frontal derecha, luce viejo y definitivamente jamás diríamos que es un objeto del deseo de ningún conductor en el mundo. Pero es el coche de la familia más famosa de las últimas dos décadas.

Desde siempre Homero Simpson ha manejado este peculiar vehículo que a ciencia cierta, muchos intuían que eran modelos en particular debido a sus características externas. Lo cierto es que hasta ahora no teníamos información confiable para asegurar qué modelo es.

En el capítulo recién estrenado en Estados Unidos “Pork and Burns” (Puerco y Burns, a saber cómo le pondrán en América Latina), tras casi treinta años finalmente resolvieron una duda que mantuvo en vilo a mucha de la industria automotriz ociosa que buscaba describirlo a la perfección.

Esta chatarra rosada es un Plymouth Junkerolla 1986. Homero: deberías cambiar de modelo ya.

Plymouth, seguro te suena

Plymouth surgió en 1928 cuando Chrysler, orillado por una crisis económica que redujo las ventas de los coches costosos, decidió lanzar una línea accesible para mejorar su situación económica. Durante setenta años se formó un nombre sólido en la industria hasta que en 1998 los grupos Chrysler y Daimler Benz se fusionaron y decidieron suprimir la sub-marca Plymouth.

Muchos medios especializados habían mencionado que el hasta ahora coche identificado como Pinky Sedán, debía ser un derivado del Plymouth Reliant de 1986. Ahora sabemos que estaban cerca.

El coche de Homero pertenece a esa línea de vehículos.

De acuerdo a Jalopnik, por la fecha en la que el auto salió a la venta (en el mundo de los personajes animados amarillos), este Junkerolla debería montar el motor más utilizado por la marca en ese entonces: uno de 2.2 litros, cuatro cilindros y unos 84 caballos de fuerza en sus buenas épocas.

¿Existió el Junkerolla?

Obviamente no, de hecho el nombre hace referencia a la chatarra, pero podemos imaginar que estamos ante una edición limitada, muy extraña, de bajo costo y nada atractiva.

Después de 28 años podemos dormir tranquilos.


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