Aunque no hay un día universalmente determinado para celebrar el día del abogado, ni un solo motivo, por cuanto los países tienen distintas fechas y distintos motivos para celebrarlo, en muchos países el 22 de junio se celebra el día del abogado en homenaje al Francés Saint Ivón de Kermatín, considerado el patrono de los abogados del mundo.
La abogacía surgió como consecuencia de una necesidad imperiosa de interpretar el cúmulo de normas emanadas de las costumbres sociales, de la moral y de la naciente ley.

La aparición de la sociedad humana implicó simultáneamente la del derecho y consecuentemente la del abogado. Grecia y Atenas jugaron un papel determinante en el desarrollo e incremento del ejercicio del derecho. En Grecia, por ejemplo, existió una institución similar a la abogacía; allí a los abogados se les llamó “oradores-escritores” y en Atenas se fundó la primera escuela de juristas de la que Pericles fue su primer abogado. Pero fue en Roma donde se desarrolló plenamente la profesión del abogado. La palabra abogado viene del vocablo latino “advocatus” que significa llamado, pues los romanos llamaban así a los conocedores de leyes para pedir ayuda o socorro.

En los tiempos modernos, diariamente las personas necesitan los servicios de un abogado para adelantar sus actividades cotidianas: para comprar la casa, para alquilar el apartamento, para suscribir el contrato de trabajo, para reclamar la pensión; luego no es cierto entonces, que 250 mil abogados, registrados en el país, sean muchos para atender las solicitudes de los 46 millones de habitantes. Por el contrario, dada su importancia, todas las personas deberían saber de derecho, conocer la Constitución Política y sus derechos fundamentales. De hecho, en Colombia, por culpa del mal servicio de las EPS, hoy todas las personas han tenido que aprender ha diligenciar un derecho de petición y una tutela para pedir una cita medica y reclamar el Acetaminofén que les formulan.

Por otra parte, por la forma como está organizado el Estado colombiano, y por su formación académica, los abogados somos los únicos profesionales que podemos integrar las tres ramas del poder publico. A través de la rama ejecutiva, podemos gobernar el país; desde la legislativa, podemos hacer sus leyes, y por medio de la judicial -ya sea como fiscales, jueces o magistrados-, de manera exclusiva, podemos administrar justicia. Por estas razones, en esta fecha puedo decir ¡Ay que orgulloso me siento de ser abogado!

Por: Luis Ángel Martínez Á.