DIM definirá su paso a la semifinal en Paraguay

Terminó 0-0 en Medellín y la semana que viene deberá ganar o traer un empate con goles como visitante para clasificar a la semifinal.

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Tres atajadas de Antony Silva evitaron un arranque prometedor de Independiente Medellín. En los primeros diez minutos superó con solvencia a Cerro Porteño, que aguantó el cero gracias a las intervenciones de su portero, un viejo conocido de la afición roja.

El exDIM privó del gol a Mauricio Cortés, a Christian Marrugo y a Juan Fernando Caicedo, para contener el ataque frenético del local y darle un respiro a sus compañeros que con el paso de los minutos fueron creciendo, se acomodaron mejor y lograron equilibrar las cargas del juego, pese a que el Poderoso hizo méritos para irse al descanso al menos con un 2-0.

El Ciclón también tuvo chances, la mayoría orquestados por Cecilio Domínguez, el más activo en el ataque del conjunto paraguayo. Pero la mejor opción la dilapidó frente al pórtico rojo el espigado Pablo Velásquez, delantero que vistió con poco brillo la camiseta de Atlético Nacional.

Antes de que el conjunto de Gustavo Florentín optara por contar el juego a punta de faltas para quitarle ritmo al Decano, cuando insistió por todas las vías, algunas equivocadas -como levantarle el balón a una defensa paraguaya-, Cortés tuvo para abrir el marcador, pero falló frente a Silva.

El complemento pedía a un Medellín paciente y capaz de reponerse de un 0-0 mentiroso. Pero la película se repitió. En la reanudación, los dirigidos por Leonel Álvarez tuvieron en la misma jugada tres opciones de gol: Dídier Moreno estrelló el balón en el palo, Silva sacó el remate de ‘Goma’ Hernández y Andrés Mosquera no tuvo fortuna con su disparo.

De nuevo, la visita neutralizó a su rival con orden y aplicación, buscó desequilibrar con Josué Colmán y le apostó a la vieja fórmula: la pelota quieta. Así Marcos Riveros asustó con el balón que devolvió el vertical.

Ya en el cierre del choque, el Rojo lo buscó con ganas y sin libreto. No se le dio. Lo intentó. Pero ni las ganas de Mao Molina contagiaron lo suficiente para vulnerar el pórtico de Silva, romper ese 0-0 y evitar así una cifra que mete presión: ¡siete partidos sin ganar!

Medellín, antes de pensar en la vuelta con el elenco del Barrio Obrero (martes 25 de octubre) en Paraguay, tendrá un duro examen en la Liga II-2016 con el clásico paisa 292 el próximo sábado.