Donald Trump, un presidente para el ‘eje del mal’

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Donald TrumpEl enemigo norcoreano alaba al candidato republicano, Donald Trump, mientras aliados como Japón y Seúl recelan del magnate.

El candidato presidencial de EEUU, Donald Trump, consiguió finalmente ayer el apoyo mediático que buscaba aunque lejos de las fronteras de su país y a través de los medios oficiales de Corea del Norte.

Un editorial de ‘DPRK’ de Pyongyang se refirió a él en términos tan elogiosos como inusuales para ser un político norteamericano, y le calificaron de “sabio” y “visionario”.

El autor del texto -que sólo ha podido ser publicado con la aquiescencia del poder local-incidía en los “muchos aspectos positivos” de las “políticas incendiarias” de Trump, como por ejemplo su advertencia de que podría retirar los soldados norteamericanos de Corea del Sur.

Trump se pronunció en mayo a favor de abrir un diálogo directo con el máximo líder norcoreano, Kim Jong-un, algo que también alabó el editorial del medio comunista, que pidió abiertamente el voto por el aspirante republicano.

El coqueteo dialéctico de Pyongyang con Trump refleja la singular ambivalencia que está generando este polémico personaje en Asia, donde los enemigos más acérrimos de Washington parecen acoger su discurso aislacionista con alborozo contenido y los aliados con un enorme recelo.

Aunque es cierto que el ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, se refirió a él como uno de esos “tipos irracionales”, varios analistas de este país han incidido en las enormes ventajas estratégicas que tendría para Pekín un presidente que decida postergar el giro hacia Asia que lanzó Barack Obama hace 5 años o que considere irrelevante cuestiones como derechos humanos, libertad o democracia.

“Trump de hecho podría ser del mejor presidente para China. Es un hombre de negocios y pone sus intereses comerciales por encima de todo”, afirmó recientemente el comentarista político Wu Jun en la televisión Phoenix de Hong Kong.

Bajo su idea de “América es lo primero”, Trump ha exigido que países como Corea del Sur o Japón “paguen” por el despliegue de las decenas de miles de soldados norteamericanos establecidos en esos territorios desde hace décadas y pareció desentenderse ante una posible ofensiva de Pyongyang contra su vecino, provocaron una auténtico revuelo mediático en Seúl, especialmente.

“Si hay una guerra sería terrible, pero… buena suerte chicos, que la disfrutéis. No podemos seguir siendo los policías del mundo”, declaró Trump en referencia a un posible conflicto en la Península coreana.

“Corea del Sur es una máquina de producir dinero y nos paga cacahuetes. Tienen que pagar y pagar de forma significativa por protegerles”, señaló en otra ocasión.

Interés estratégico en Asia

EEUU mantiene 54.000 soldados en Japón, acompañados de otras 42.000 personas -sus familias principalmente-, y 800 empleados civiles, instalados en 85 bases, donde también trabajan 25.500 japoneses.

Otros 28.500 uniformados se encuentran desplegados en Corea del Sur desde el final de la guerra con el país vecino en 1953.

Esas cifras parecían incluso que se iban a incrementar ante la política promovida por Barack Obama en el último quinquenio para fijar su interés estratégico en Asia y hacer frente a la expansión del poder de China en la región.

Según el último presupuesto norteamericano, el coste de la presencia en Japón ronda los 5.500 millones de dólares, incluso con la asistencia de Tokio, que dedica 4.000 millones de dólares a cubrir diversos gastos generados por estos emplazamientos militares.

Los medios de comunicación surcoreanos también se apresuraron a replicar a Trump que la propia idea de que Seúl no cubre una parte “significativa” del coste de la presencia de los soldados de EEUU es simplemente mentira. Las cifras oficiales de Corea del Sur indican que ese país asume un 40% de la factura global generada por el despliegue.

Japón también decidió aportar el 36% de los gastos que provocará el envío de 4.000 miembros del ejército de EEUU a la isla norteamericana de Guam, en el Pacífico, dentro del giro hacia Asia que ha defendido Obama.

Lo que Trump quiere hacer es lo que China desea desde hace cinco años. Pretende que EEUU se retire de la zona para así poder establecer un orden regional que beneficie al máximo sus intereses y su seguridad”, opinó Yuichi Hosoya, un experto de la Universidad japonesa de Keio, en Tokio, al diario Wall Street Journal.

Numerosos expertos y medios de comunicación tanto en Japón como en Corea del Sur han alertado que las palabras de Trump están otorgando munición para los “halcones” que en estos países exigen por ejemplo el desarrollo de su propio programa nuclear para así no depender de las veleidades del jefe de estado en Washington, una dinámica que dispararía al extremo la tensión en Asia.

Diarios surcoreanos como ‘JoonAng’ o ‘The Hankyoreh’ han reconocido que los discursos del magnate provocan “miedo” en Corea del Sur y tras establecer un paralelismo entre el ascenso de Trump y el que llevó a Hitler al poder en Alemania, también gracias a las urnas, ambos han pedido que Seúl se prepara para la hipotética opción de que gane los comicios y retire a los soldados de EEUU de la Península asiática.

“No me extraña que los surcoreanos estén preocupados ante la más mínima posibilidad de que Trump gane las elecciones presidenciales. Pero hay muchos americanos que comparten esta preocupación”, declaró a agencia surcoreana Yonhap, David Straub, del Programa de Estudios Coreanos de la Universidad de Stanford.

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