En Colombia, aproximadamente 2833 personas están en lista de espera para recibir un trasplante de un órgano, según las estadísticas del Instituto Nacional de Salud. La mayoría han esperado por años, por un riñón que les permita superar su insuficiencia renal y dejar atrás los tratamientos con diálisis que los obliga a depender de una máquina para filtrar su sangre y así eliminar los desechos peligrosos del cuerpo, exceso de sal y agua.

Otros esperan una llamada que les avise que han encontrado un donante para reemplazar su órgano enfermo: el hígado, corazón o pulmón. Frente a su condición de salud un trasplante de órgano les devuelve la posibilidad de mejorar, prolongar su vida y sobrevivir con plenitud.

Según el Doctor Rodolfo Torres, internista del servicio de trasplante de la Clínica Universitaria Sanitas, la donación de órganos es un acto altruista por parte de personas que desean ayudar a otros que necesitan reemplazar órganos, tejidos y células que han sufrido un daño irreversible y que no pueden curarse con ningún otro tratamiento médico.

En vida, una persona puede donar los órganos que al hacerlo no le afecten su vida ni su calidad. Así, puede donar un riñón y segmentos hepáticos. Mientras que un donante cadavérico puede ayudar hasta 55 personas donando órganos, piel, corneas, hueso y médula ósea.

Todos pueden ser donantes a menos que tengan una enfermedad sistémica que contraindique la donación, por ejemplo, la enfermedad renal crónica, o tener un cáncer no controlado o una infección bacteriana o micotica que sea de potencial riesgo de transmisión al receptor.

Aunque las personas mayores de 75 años no pueden donar, es una contraindicación relativa, pues siempre y cuando cumpla con la normatividad vigente y el órgano sea compatible con el receptor, y supere la evaluación médica puede hacerlo.

Donación en vida

La legislación colombiana establece que la donación en vida solo la pueden hacer las personas que estén relacionadas en primer o segundo grado de consanguineidad con el receptor y quienes estén relacionados emocionalmente, en este caso ser el cónyuge o compañero permanente de la persona.

La donación de órganos con donante vivo es un procedimiento seguro que se realiza para retirar el órgano mediante una cirugía mínimamente invasiva donde se cuida la salud del donante, se valora su condición de salud y los riesgos a los que se puede exponer después de donar, para evitar que a largo plazo pueda presentar la enfermedad renal o alguna otra afectación.

En ese sentido, se consideran los factores de riesgo como ser obeso, diabético, tabaquismo, tener síndrome metabólico o tomar medicamentos prolongadamente, además se evalúa su aparato cardiovascular y se realiza un perfil infeccioso, entre otros exámenes. Después de la donación le hacemos seguimiento periódico para valorar su función renal y factores de riesgo cardiovascular.

Donar vida después de la muerte

La Ley 1805 de 2016 convierte a todos los colombianos en donantes de órganos y tejidos al ampliar la presunción de donación. De esta forma, quienes no quieran hacerlo deben manifestar en vida lo contrario por medio de una declaración de voluntad ante notario público y enviarla al Instituto Nacional de Salud o expresar la negativa a ser donante cuando se afilia a una EPS.

Con esta legislación los servicios médicos pueden recuperar los órganos y tejidos de personas con muerte cerebral que sean potenciales donantes para trasplantarlos a pacientes que están en lista de espera.

Aunque la ley permite realizar el procedimiento sin solicitar el consentimiento familiar, al momento del deceso del potencial donante se debe realizar una entrevista a los familiares para conocer y acatar su posición con respecto a la donación, pues algunas personas pueden tomar la extracción de órganos de su pariente como una agresión en un momento de duelo.

Un acto que nos convoca a todos

La donación y el trasplante de órganos son procedimientos de elevada complejidad científica y médica. Por eso, el país cuenta con la Red Nacional de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos que reúne a todas las entidades relacionadas en el país y es coordinada por el Instituto Nacional de Salud. No obstante, lograr que las personas que esperan por un órgano reciban el trasplante depende en gran medida de la sensibilidad que como sociedad podemos tener frente a las diferentes situaciones que propician que alguien necesite una donación, tal como sucede con la alta prevalencia de la enfermedad renal crónica a nivel mundial.