El italiano Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP17) fue el más rápido en la segunda tanda libre del Gran Premio de Francia de MotoGP y el australiano Jack Miller (Honda RC 213 V) en la primera, ambas disputadas en el circuito de Le Mans en donde el denominador común fue el agua.

La lluvia se erigió en la protagonista de una jornada que acabó no sirviendo para nada, si cómo parece el sábado no llueve, pues salvo en los minutos finales de la primera sesión libre, en la que algunos pilotos montaron neumáticos de seco, en todo momento se tuvieron que emplear los rallados para agua.

En esas condiciones Dovizioso fue el más rápido, y el único que bajó su tiempo matinal además del inglés Scott Redding (Honda RC 213 V), por delante de Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V), quien a la postre también fue segundo en el cómputo global de la jornada, con el francés Johann Zarco (Yamaha YZR M 1) y el británico Cal Crutchlow (Honda RC 213 V) a continuación.

Inicialmente, Jack Miller es quien tiene el mejor tiempo de la categoría a falta de la segunda jornada en Le Mans, en la que los principales aspirantes al título se van a tener que esforzar para entrar directamente en la segunda clasificación y evitar así los problemas que conlleva tener que disputar la primera clasificación, en la que sólo entran los dos mejores en la siguiente.

Salvo Márquez, segundo, Valentino Rossi se encuentra en una octava plaza que si bien le da derecho a entrar en la segunda clasificación directa, como a su compañero de equipo Maverick Viñales, que es décimo, cualquier pequeño error en la tercera y última tanda les podría dejar fuera de la misma.

En esas condiciones se encuentran tanto Dani Pedrosa (Repsol Honda RC 213 V), decimocuarto, como Jorge Lorenzo (Ducati Desmosedici GP17), que acabó en la decimoséptima posición y que si bien llegó a estar en las posiciones de cabeza de la tabla, cuando el resto de rivales “apretaron”, el de Palma de Mallorca no pudo seguir su ritmo.

Jorge Lorenzo sigue buscando la “piedra filosofal” que le permita exprimir al máximo el potencial de su nueva Ducati y el de Le Mans es un trazado propicio para ello por varios motivos.

El primero es por ser un escenario muy del agrado del triple campeón del mundo de MotoGP (2010, 2012 y 2015) y segundo porque las características de la pista, con muchas zonas de frenar y acelerar, minimizan al máximo los problemas que tiene su moto en el paso por curva, aunque en su contra juega que la recta de meta sea una de las más cortas del campeonato con apenas 674 metros de longitud.

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