En el campo económico, productivo y monetario mucho se habla de inflación y algunas veces de la deflación.

Pero la verdad es que, la inflación es el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios, lo cual a la vez refleja la pérdida de nuestro poder adquisitivo, o sea, cada vez rinde menos el dinero. Pero la inflación también está definida por el desaliento al ahorro en la moneda nacional de cada país, o por la incertidumbre de invertir en empresas e infraestructura, lo cual provoca estancamiento o recesión productiva y en algunos casos la escasez de bienes y servicios. A eso se puede sumar las veces que, hay sobreoferta de dinero emitido, en otras palabras, sobra el papel moneda pero no tiene soporte real (es dinero flotante) de la producción o del producto interno bruto (PBI) del país. Otro factor que influye en el mecanismo inflacionario es la tasa de variación de los índices de precios al consumidor (IPC). Entonces ese índice se obtiene de la fórmula siguiente: al índice de precios al consumidor del año vigente, se le resta el índice de precios del año anterior, luego el resultado se vuelve a dividir en el índice de precios del año anterior y eso da la tasa de inflación del periodo vigente, también se pueden hacer proyecciones o estimaciones para el cierre anual de la macroeconomía de la nación.

En cuanto a más conceptos económicos, se habla de inflación galopante cuando los incrementos de las tasas de inflación son de más de 3 dígitos, ejemplos el 120%, 150… Cuando se menciona hiperinflación eso supone hasta porcentajes del 1000 %, para citar algo.

Sin embargo la inflación e hiperinflación no solo se pueden establecer para periodos anuales, sino también para periodos de varios años o décadas, esto con el fin de dictaminar los efectos a mediano y largo plazo, y luego proponer medidas correctivas para frenar la inflación. También esa clase de análisis pueden servir para evaluar la gestión económica de un gobierno, o de varias administraciones.

Respecto al precio o tasa teórica (P) de los bienes de consumo, se usa la fórmula que divide la demanda agregada de bienes y servicios (Dbs) entre el suministro (oferta) de bienes y servicios (Sbs), así: P= Dbs ÷ Sbs. Si Dbs es mayor que Sbs, los precios aumentan, si Dbs es menor que Sbs, los precios tienden a bajar, lo anterior es lo mismo que hablar del sistema de la oferta y la demanda.

Además cuando hay desigualdad salarial, donde algunos funcionarios públicos tienen salarios sobrevaluados y privilegios agregados, o hay grupos profesionales con muy altos ingresos frente a los raquíticos salarios mínimos, eso provoca inflación, ya que los sectores público y privado deben, hacer gastos excesivos por concepto de salarios, lo cual genera una cadena de desequilibrio económico. A eso se suma el despilfarro del erario lo cual implica mala gestión, ¿culpables?, el Poder Ejecutivo, los sindicatos que sacan toda clase de laudos, pero no solo allí están los factores inflacionarios, sino también en el sector empresarial cuando sube los precios al antojo (al no estar regulados por el Estado) y al escudarse en el argumento de que, la inflación ya no les permite sostener sus costos operativos. A la vez, la inflación se ve fomentada por las políticas monopólicas de los bancos centrales, emisores de moneda.

Por otra parte, la inflación a menudo frena el desarrollo infraestructural del sector público y privado, entonces aquí se debe hablar de una demanda o necesidad infraestructural (Dinf) y de oferta infraestructural (Oinf), de manera que, si la Dinf es mayor que la Oinf (Oinf – Dinf) al momento de restar sus valores (ej: 40.000 – 50.000 = – 10.000, el resultado es negativo y representa un déficit infraestructural (Definf), pero si la Dinf es menor que la Oinf , ej: 50.000 (Oinf) – 40.000 (Dinf) = 10.000 el resultado o sobrante (Sinf), implica un desuso infraestructural; también en este tema se puede hablar de la revaluación o recuperación infraestructural, toda vez que se le brinde mantenimiento o cuido a los bienes tangibles, del sector público o privado. Luego, si se sumasen los valores (macroeconómicos) de la infraestructura pública (Infp) a la privada (Infpv), se obtendrían las estimaciones generales de la infraestructura interna bruta (IIB) o interna nacional (IIN), por cierto vinculante al producto interno bruto (PIB) o producto nacional bruto (PNB).

También se puede dar el caso de la deflación, que significa cuando hay escasez de moneda para respaldar la verdadera producción u oferta de bienes y servicios de un país y el valor de su infraestructura, pública y privada. Pero cuando eso ocurre, los gobiernos debieran buscar emitir más dinero.

De manera resumida, se debe decir que, esa serie de consideraciones, son las que influyen realmente, en la economía de una nación.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor, investigador y comentarista de temas cotidianos.