En las últimas dos décadas, tanto con el fallecido presidente Hugo Chávez como con el dictador Nicolás Maduro, Venezuela ha experimentado crecientes problemas políticos y económicos.

Los controles de precios y de divisas, instituidos por primera vez por Chávez, han alimentado un mercado ilegal y conducido a la hiperinflación.

Las tasas de inflación superaron el 1,3 millones por ciento en 2018 y muestran pocos signos de desaceleración, lo que hace que el dinero sea prácticamente inútil y que los bienes necesarios sean prácticamente imposibles de pagar.

En medio de estos desafíos económicos, las tensiones políticas entre Maduro y el presidente encargado, Juan Guaidó, han agravado aún más la situación en Venezuela.

Con el fin de señalar la oposición de Estados Unidos al régimen de Maduro, el presidente Trump impuso sanciones que prohibían el comercio con la dictadura venezolana y cualquier negocio vinculado a la misma. Estas medidas han exacerbado la crisis económica, y esta crisis ha impulsado a unos cuatro millones de venezolanos a huir del país.

La crisis de refugiados venezolanos se ha convertido rápidamente en una de las peores de la historia. Sin embargo, es importante reconocer que más allá de desencadenar el fracaso estatal dentro de Venezuela, esta crisis tiene mayores repercusiones a nivel internacional.

Específicamente, un éxodo de refugiados de esta escala impone enormes cargas a los países de acogida, que a menudo la comunidad internacional puede pasar por alto.

Si bien los actores internacionales clave — Estados Unidos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) — han enviado ayuda humanitaria al área, son los países vecinos de América Latina los que acogen a los migrantes que huyen.

Colombia, uno de los tres países vecinos de Venezuela, ha recibido más de 1,4 millones de migrantes venezolanos, una gran proporción de los refugiados que huyen.

Aunque la agitación política y la inestabilidad económica en Venezuela pueden ser las consecuencias más aparentes de la crisis actual, la crisis de refugiados también tiene implicaciones más amplias con respecto a la economía de Colombia, la política económica de Estados Unidos y la dinámica del poder global.

Por: Kelly Shen y Joshua Yang // Huntsman Program //
Traducción libre por ElSolWeb.tv