Con el objetivo de crear una iniciativa que reúna recursos, esfuerzos humanos y técnicos para empoderar y garantizar los derechos de las mujeres cafeteras del norte del Valle y el Eje Cafetero, hace dos años se trabaja en el proyecto Bloque Regional RB4, liderado por la Gobernación del Valle del Cauca y en el que son aliados los departamentos Quindío, Caldas y Risaralda.

«Nosotras iniciamos desde el año anterior a la creación del proyecto, un acercamiento con los diferentes departamentos que hacen parte del bloque región. Estamos en una mesa técnica y estamos efectuando el diagnóstico de cada departamento para abordar las necesidades de las mujeres cafeteras rurales y garantizar sus derechos. Lo que queremos es hacer una propuesta al Plan Nacional de Desarrollo y poder ser incluidos en el mismo», dijo Luz Adriana Londoño, secretaria de Equidad y Género del Valle.

En este proyecto la Federación Nacional de Cafeteros es una acompañante importante para que las mujeres del campo puedan armonizar sus roles tradicionales en su hogar con la práctica diaria de la caficultura, y a la vez tengan oportunidades de estudiar y participar en espacios de toma de decisiones.

“Estamos muy comprometidos con este proyecto en que las mujeres cafeteras de estos cuatro departamentos tengan mayores posibilidades de formación, emprendimiento, mejorar sus ingresos y proyecto de vida”, dijo Claudia del Pilar Rodríguez, coordinadora del programa Equidad de Género de la Federación Nacional de Cafeteros.

Se busca también que las más de 20.000 mujeres que trabajan en este programa sean beneficiadas con incentivos que les permitan potencializar su vida como mujeres cafeteras. La propuesta incluye capacitaciones, acceso a crédito, buenas prácticas y promoción de salud para ellas, que son claves para el desarrollo del sector caficultor.

De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, en los cuatro departamentos hay 24.187 mujeres cafeteras, con tenencia de tierra y usufructo de la misma, para ellas se están enfilando las acciones que promuevan ante todo la permanencia en el campo y el crecimiento de la caficultura, su producción y su comercialización.

En Colombia referirse a la mujer rural significa el reconocimiento de retos significativos para aceptar las responsabilidades en el tema de derechos civiles y políticos que tiene el Estado, la Sociedad Civil y las familias con este grupo poblacional.