La justificación tradicional de los ejércitos o instituciones militares, es la defensa cuando las ideologías políticas antagónicas provocan guerras civiles, hay enfrentamientos entre naciones, surgen conflictos como se dio en la guerra fría, o ante el riesgo del comunismo expansionista frente a los sistemas democráticos o formas de imperialismo invasor.

Lamentablemente, muchas instituciones militares frecuentemente se prestan para aliarse a grupos oligárquicos, de narcotráfico, de venta ilegal de armas y hasta se valen de hombres de ciencia, que realizan peligrosos experimentos con armas biológicas y químicas. Además, el sostenimiento de los ejércitos implica la presencia de organismos de inteligencia, espionaje y policía militar.

Respecto al negocio de las armas, en dadas ocasiones gobiernos poderosos las han vendido a otros líderes, que luego resultan terroristas. Por otra parte, es sabido que muchos ejércitos del mundo, han sido los responsables de asesinar masivamente a indígenas, campesinos, religiosos y personas consideradas, enemigos políticos.

Así pues, se ve que los ejércitos son armas de doble filo, pues en muchas ocasiones sirven como medio de defensa como se mencionó antes, pero en otros casos son medio de opresión, terror o para perpetuar, sistemas de gobierno dictatoriales. En cambio, en Costa Rica, el ejército, fue abolido inteligentemente en 1949, por don José Figueres Ferrer.

En la década de 1980, América Central se vio envuelta en una crisis política y social que causó muchas muertes y desapariciones de personas, así como enfrentamientos entre grupos subversivos y los gobiernos. Tales situaciones amenazaron con extenderse, por todo el continente americano.

Costa Rica, por su tradición civilista y apegada a los procesos de libertad política permitió que, el ex presidente Rodrigo Carazo Odio, promoviera la creación de la Universidad para la Paz (UPAZ). De tal manera, en 1980 mediante la Asamblea General de la ONU en resolución A/35-35, se crea la ansiada Universidad.

Entonces, las finalidades de tal ente han sido la investigación y educación en temas de paz e instar a los países del mundo a refrenar los conflictos bélicos, así como promover centros de paz en el mundo y colaborar con ONG y universidades, para hacer conciencia de la importancia de los procesos de paz.

Pese a lo anterior, todavía persisten guerras, terrorismo y violación de derechos humanos. Además, no faltan tiranos que no quieren entender sobre la necesidad de abrirse realmente a la democracia. Y si acaso, hablan de eso, no pasa de ser una apariencia, pues en el fondo no desean ni la paz, ni la justicia social.

Entonces, en Nicaragua, lo que se hace es comprar más armamento (tanques de guerra a Rusia y otros equipos), y sus fuerzas represivas han causado varios muertos, ante la aparición de protestas del pueblo en las calles.

Sobre el caso de Venezuela, se denota la limitación de las libertades de expresión y no faltan víctimas de las balas, toda vez que la ciudadanía realiza manifestaciones públicas.

En Siria, el gobierno ha enfrentado una crisis política interna, sin embargo, ha vinculado a su defensa contra los grupos que quieren derrocarlo, el cruel ataque a la población civil, que va desde bombardeos, ataques con infantería, hasta el lanzamiento de armas químicas.

Respecto a las naciones de África, hay varias zonas latentes para que exploten grandes conflictos bélicos, que pondrían en peligro a millones de personas. O sea, falta mucho por lograr, eso sí, todavía hay personas que de forma sincera, van por el mundo como misioneros y educadores, en el tema de la paz.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos