En el amanecer de la industria de automóviles, los fabricantes inventaron todo tipo de accesorios. Muchos han pasado a la historia. Lo más interesante para los fans de los coches de hoy es encontrar algo de época que haya servido para los fines más sofisticados de los automovilistas.

Dave Hord de Classic Car Adventures logró adquirir un dispositivo inusual para un Volkswagen Escarabajo: una cafetera.

En 1959, la empresa alemana Hertella fabricó una pequeña máquina de café para coches, diseñada principalmente para los entonces nuevos Volkswagen Escarabajo. Funcionaba perfectamente a seis o 12 voltios.

«Al principio de mi búsqueda, me puse en contacto con un hombre en Serbia que había comprado una recientemente para ver si podía convencerlo de que me vendiera la suya», comentó Hord al portal The Drive.

Al cerrar la compra, la máquina fue enviada a EEUU. Sin embargo, hay poca información disponible sobre estas unidades. Hord ni siquiera sabía qué tipo de voltaje tenía el ejemplar.

Indicó que no hay un interruptor de encendido en la máquina. Tan pronto como se enchufa en el encendedor, se calienta. No obstante, Hertella Auto Kaffeemaschine tiene algunas características ingeniosas. Las tazas de porcelana que venían con ella aparentemente tenían un disco de metal en la parte inferior que les permitía adherirse a la máquina magnéticamente. También se monta en el salpicadero con un simple soporte, lo que permite que la cafetera pueda ser retirada rápidamente y limpiada cuando sea necesario.
En cuanto a la calidad de la bebida, Hord señaló que «esta máquina hace un café terrible».

«Tendrías que estar bastante desesperado por la cafeína para hacer café en esta cosa», señaló.

Para preparar una taza de café hay que llenar el recipiente con agua, poner el café en la pantalla de doble capa y calentar la unidad. En las instrucciones se dice que es ideal para hacer no solo café, sino también té o cualquier bebida caliente.

Además Hord informó que este accesorio no era barato. Hoy en día, esta máquina costaría alrededor de 136 dólares. Sin embargo, no se conservaron muchas hasta el día de hoy.

«Era un accesorio para el coche, hacía mal el café, probablemente era algo que simplemente se tiraba», concluyó.