El amor engorda

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Las parejas enamoradas tienden a comer de más. Así lo demostró un extenso estudio realizado por la Universidad Metodista del sur en Dallas, Texas.

De acuerdo con la investigación, liderada por la psicóloga Andrea Meltzer, algunas personas llegan a aumentar 22 libras (es decir unos 10 kilos) después de conformar una relación estable.

Los científicos encontraron también que cuando se come felizmente con la persona que se quiere, se ingiere en promedio un 35% más de alimentos de lo normal. Y lo peor, se llegan a adquirir malos hábitos de nutrición y estilos de vida.

Esto lo comprobó en carne propia Claudia Peláez, de 46 años de edad y residente de Burbank, California, quien ganó 10 libras al comienzo de una relación de dos años.

“Fue increíble el peso que subí, tal vez, porque al sentirme tranquila y feliz me adapté muy cómodamente al estilo de vida de ‘couch potato’ que llevaba él y a su costumbre casi diaria de ordenar comida peruana e hindú, que estaba cargada de papa y otros carbohidratos”, dice esta consejera de profesión y originaria de Chile, quien asegura que ha tenido que trabajar duro para retomar su peso regular y las actividades deportivas (senderismo, tenis y natación) que dejó de hacer en los dos años de su más reciente relación.

Peláez no se equivoca en su percepción. La nutricionista Silvia Delgado, dietista registrada y educadora de salud vinculada a Kaiser Permanente de Baldwin Park, señala que lo que genera la subida de peso son los hábitos que se dejan un lado o los nuevos que se adoptan.

“Al comienzo de un casamiento o una cohabitación cambian las prioridades”, explica Delgado. “El soltero quizás tenía una rutina de ejercicio, la cual forzosamente la tiene que abandonar con tal de cumplir con sus nuevas obligaciones”.

El aumento de peso se hace aún más evidente en los casos donde el noviazgo termina con boda. “Antes de que llegue la fecha de la ceremonia nupcial muchas mujeres y hombres llevan dietas extremas con el fin de lucir bien en su gran día. Sin embargo, una vez que la boda pasa la motivación desaparece y, en muchos casos, la persona sube de peso”, especifica la dietista.

Otro factor que influye es que a muchas parejas les encanta salir a comer mucho a restaurantes o quedarse en casa viendo televisión, una actividad que por lo general se acompaña con snacks o botanas altas en calorías.

“Igualmente se puede dar un cambio en la dieta”, agrega Delgado. “Quizás la pareja que se escogió lleva una alimentación completamente distinta a la cual uno está acostumbrado(a) o tiene un horario de alimentación muy diferente al nuestro. Las parejas pueden tener gran influencia en el estilo de vida de cada uno”.

A vivir felices, pero sin ganar peso

El periodo de acoplamiento de los recién casados no debe ser una excusa para cambiar el estilo de vida saludable que se llevaba de soltero.

“Se puede ser sano, enamorado y feliz”, acentúa la experta en nutrición. “El reto está en cuidar de nuestro bienestar desde el inicio de la relación. Hay que saber que nuestra salud juega un papel clave en nuestra felicidad. Cuando uno cuenta con buena salud, se siente bien, tiene más ganas de vivir y esto afecta positivamente a nuestra relación”.

Para evitar que el peso ganado se convierta paulatinamente en un caso de obesidad en uno o ambos integrantes de la pareja, Delgado ofrece estos consejos:

Conversar sobre el problema. “Hablar acerca de qué tipo de hábitos de salud son importantes para ambos y decidir conjuntamente qué cambios están dispuestos a realizar y desarrollar un plan de acción que les ayude a alcanzar su objetivo final es una de las estrategias más saludables tanto para atacar el sobrepeso antes de que convierta en obesidad como para tener una meta común que los una aún más”.

Estar dispuestos a hacer un cambio de los malos hábitos que generan el ganar peso en el proceso de la adaptación como pareja formal y estable.

Encontrar actividades físicas de gusto común en las cuales ambos pueden participar y disfrutar de hacerlas.

Comer saludable, preparando los alimentos juntos e incluso yendo al supermercado juntos para seleccionar los alimentos que desean comer.
Los beneficios

Cuando la pareja toma consciencia de los malos hábitos que están provocando su subida acelerada de peso y los modifica, los beneficios son evidentes.

“Lo primero, y más importante, es que mejoran su salud”, dice Delgado. “Y tal vez, las parejas jóvenes, por su misma juventud, no se den cuenta de esto, pero los estudios siempre ha revelado que cuando llevamos un estilo de vida saludable, aumentamos la probabilidad de prevenir enfermedades”.

Otro beneficio que se logra es que pueden mejorar aún más su intimidad sexual. “Al tener una alimentación balanceada, incrementamos nuestros niveles de energía y mejoramos la circulación sanguínea, dos factores clave en el sexo duradero y satisfactorio”, concluye la experta.

Tips para no ganar peso

La nutricionista Silvia Delgado ofrece estas recomendaciones que previenen el subir libras de más en el proceso de acoplamiento de pareja:

No descuidar el bienestar propio por agradar a la otra persona.

Planificar un menú semanal saludable y balanceado para ambos, que sea lo suficientemente abundante como para que cada quien lleve una comida casera al trabajo.
Hacer una lista de los alimentos saludables a adquirir antes de ir de compras y no salirse de ella.

Al comer fuera de casa, escoger lugares que ofrezcan opciones saludables. Por ejemplo comidas asadas o cocinadas sin grasas agregadas. Y si las porciones son muy grandes, pedir un platillo para los dos o ingerir solo la mitad y llevar el resto a casa.

Ser consciente desde el inicio del matrimonio de la importancia de iniciar la vida en pareja creando buenos hábitos.

Recordar que solo uno puede cambiarse a sí mismo. “Si tu pareja no está lista para hacer cambios, hay que ser solidario y paciente”, dice Delgado. “Los cambios no son fáciles, pero cada modificación pequeña hace la diferencia. Lo importante es respetar a la persona y tratar de influir de una manera positiva sin juzgarse el uno al otro para evitar los conflictos”.

Concentrarse en el proceso del cambio de los malos hábitos y no tanto en la pérdida de peso.

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