El despertador suena a las 5 de la mañana aún no se si levantarme o seguir dormida hundida en mi desequilibrio emocional; sin embargo gana el deseo de sanar, ya son las 5:30 de la mañana y lista me encuentro con amigos en la playa, empezamos la meditación pasando ya los 20 minutos, escucho a lo lejos mi nombre, era el maestro de la yoga con su sonrisa tan resplandeciente como un sol, empezó a contarme que el mar se podía conectar con mi alma; y yo, que soy una mujer nada fácil de convencer, quise experimentarlo por mi misma, me aleje del grupo y me senté cerca de la orilla del mar, cerrando mis ojos empecé hablarle mentalmente al mar; «si es verdad que estamos conectadas demuéstramelo a través de tus olas», y mi mente empezó a traer recuerdos de felicidad y las olas del mar se empezaron aquietar, pero cuando mi mente traía recuerdos dolorosos, tristes, sus olas bravía se agigantaban. Suavemente escuché la voz del maestro de yoga… «deja de jugar con el mar» y fue ahí cuando me di cuenta que el mar efectivamente estaba en conexión conmigo.

A partir de ese momento creció mi amor por el mar y las heridas de mi alma fueron sanando.

Desde la antigüedad de la historia se descubrió que si existe una conexión entre el alma humana y el océano. Somos energías en movimiento, además el cuerpo humano está compuesto por el 72 % de agua, y el agua tiene memoria e inteligencia, existe la creencia que el mar es una puerta para el subconsciente, porque nos aporta su amor a través de la sensación de que le pertenecemos y que somos como sus hijos y ella nuestra madre naturaleza.

Algunos de ustedes han experimentado cuando van caminado por su orilla, una paz; quizás un Consuelo porque nuestro espíritu se armoniza junto con el mar, somos una sin cronicidad donde el Corazón se deja seducir por su maravilloso amor de tranquilidad, y es ahí donde existe la capacidad de una auto curación expulsando lo negativo del alma.

A través de nuestro sentido podemos tener el contacto, purificando los pulmones, el oxígeno hace que el Corazón reciba lo bueno de la naturaleza y si tomas una copita de agua del mar tu organismo recibe con todos sus componentes beneficiando así tu salud física. Recuerda que somos cuerpo, alma y espíritu, y el océano es una medicina eficaz.

Porque el aprender la forma correcta de la respiración en la meditación, nos da salud física, mental y sanación espiritual las olas producen y nos inducen que el estado alterado nos relaje; como si nos hipnotizara, ayudando a tranquilizar la mente, y es cuando entramos en la calma con serenidad.

Además el agua marina tiene sus beneficios con sus propiedades curativas que nos ayudan a prevenir las afecciones cutáneas, la brisa del mar actúa como un spray natural es yodo que regula la glándula tiroides, y nos ayuda a prevenir enfermedades respiratorias como la bronquitis, fortalece los músculos y articulaciones, es muy recomendable para pacientes enfermos de artritis bañarse en el mar, también alivia la circulación, la celulitis y las varices; ayuda a corregir las deformaciones de la columna, actúa como un efecto depurativo y adelgazante, corrige déficit nutricionales, favorece los procesos de cicatrización porque contiene sustancias antibacterianas, para los pacientes con piel de psoriasis le puede ayudar las afecciones, y en la belleza evita el envejecimiento dando una piel más sana y bella si nos exfoliamos con la arena de la playa y tomamos su agua marina.

Empieza a enamorarte del mar, hazlo parte de tu vida deja que su energía, vibración, música Sonora, canto y danza con sus sonidos de las olas y las gaviotas te acompañaran, te llevaran a la magia de la imaginación, haz meditación junto con la respiración al ritmo de su suave oleaje, entra en su conexión; hay una frase que dice: «El mar cura todos los males del hombre». Ese gran misterio universo creación, que embellece con sus secretos nuestra alma dándonos existencia dentro del Corazón llenito de amor del mar.

Por: Ana Alicia Lopez Calderon
Presidenta Mujeres Con Iniciativa

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