El antídoto que los científicos buscan

557

Estamos viviendo días de tribulación, atravesando como pueblo, el desierto. Dios dice en su palabra que nos fortalecerá, nos ayudara y nos sostendrá por lo que debemos reclamar sus promesas, desprendernos del temor a un virus y a su entorno, que el temor que nos asista sea el temor a Dios porque el perfecto amor echa fuera el temor y el perfecto amor es el amor de Dios. No nos ha dado espíritu de cobardía sino de poder, de amor y dominio propio. Los hijos de Dios no somos esclavo del miedo, del temor, de la angustia. El miedo es una trampa que nos coloca el enemigo para atraparnos en el lazo del cazador.

Solo en tiempos difíciles sabemos de qué estamos hechos y debemos recordar que Dios nos hizo a su imagen y semejanza y tenemos muchos atributos de Él; por lo que hemos de pelear esta buena batalla en los días malos con su armadura para permanecer; aunque la tormenta nos doble como la espiga, no nos quebrara y una vez, este pase, volveremos a estar firmes. El Señor nos librara de TODAS las angustias. Él es el antídoto que los científicos están buscando para traer sanidad a nuestra tierra.

No permitas que nada ni nadie te saque del verdadero propósito para tu vida, para tu familia. No permitas que las noticias, las redes sociales, los medios de comunicación, te sumerjan, te manipulen, piensen por ti, ablanden tu corazón. Debemos esculcar entonces la verdad. Conocer la verdad nos hará libres pues todo esto que estamos experimentando lo vivieron nuestros antepasados y lo encontramos en las historias narradas en la biblia, solo basta que la abras y leas. La abuela decía que estábamos hechos como la biblia, de historias, y esta será una más para vivir y para contarle a nuestras generaciones, todo lo que toco hacer para superarla.

Este es el tiempo de escucharnos entre nosotros, de tratarnos con respeto, Es el tiempo para desconectarnos de las redes y de los medios que nos han tenido atrapados, es el tiempo de desprendernos del trabajo asfixiante, de los afanes, de las prioridades que teníamos, para conectarnos con nuestra familia y con Dios y darles el lugar que merecen. Es el tiempo para levantar un altar familiar en donde se escuche alabanza, se lea entre todos los miembros de la familia un capítulo de la biblia, es tiempo de hacer una reflexión, de mirar al otro a los ojos, es tiempo de elevar una oración que rompa los cielos.

Es tiempo para que los hogares se llenen de risas, de juegos de mesa, de sentarse a escuchar a los viejos, de hacerle frente a la convivencia que tanta falta nos hace, es tiempo de aprender a comunicarnos de manera asertiva, es tiempo de darnos cuenta que no necesitábamos muchas cosas para el viaje de la vida y que los mejores regalos ya los tenemos, es tiempo propicio para entender que nada justifica el éxito en tu vida, en tu profesión, si estás perdiendo tu familia; el primer ministerio que se te delego. Es tiempo de amarnos, de reconciliarnos, de restaurar las relaciones que han estado rotas, de abrazar con las palabras, de trabajar como familia en equipo.

Es Tiempo de sembrar nuevas semillas en el corazón de quienes amamos, es tiempo de despertar a esta nueva realidad, a nuevos hábitos de vida, es tiempo de aprender a escuchar el silencio y disfrutar de la paz que genera. Que sea el silencio nuestro grito más fuerte, es tiempo de darle el lugar que se merece a nuestra esposa, esposo, hijos, abuelos, tíos, tías, sobrinos, nietos, es tiempo de ser solidario con el vecino o con el familiar más necesitado, es tiempo de pedir perdón, de entender que el perdón no es una opción sino nuestra mejor decisión, es tiempo de tomar un nuevo rumbo, de escribir nuevas historias , de construir nuevos sueños, de elevar los ojos al cielo y hacer oraciones diarias, de interceder por los que están padeciendo, de humillarnos ,de postrarnos de rodillas, de desprendernos de nuestros malos hábitos, adicciones, y al hacerlo, entonces Dios sanara tu tierra, tu casa, tu vida, tu familia. Él es el antídoto que los científicos están buscando para sanar. Si este mensaje ha sido de edificación por favor compártelo.

Por: Carlos Arias