El atacante de Quebec, el ultraderechista que sacudió el país de la acogida

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La sombra de Alexandre Bissonnette sobrevuela los pasillos largos y estrechos de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Laval. Bissonnette, el canadiense de 27 años acusado de asesinar el domingo a seis musulmanes en una mezquita en Quebec, estudiaba en este campus cercano al centro religioso. Pero los alumnos se resisten a hablar de él. Sienten que ha manchado la imagen de la universidad, la más antigua en francés de Norteamérica. Y creen que el silencio es la mejor receta para evitar encumbrar sus acciones.

“Este tipo de gente busca fama y puede alentar a otros. Lo que deberíamos hacer es hablar de las víctimas, que son gente real, y no solo de las ideas que lo motivaron”, dice Sarah Young, estudiante de 25 años de Ciencias Sociales. No le ha sorprendido el tiroteo. Lo enmarca en la creciente islamofobia en Occidente que ha propiciado más ataques de personas que actúan en solitario. “Nos asusta pensar que son así. Pensamos que es fácil demonizarlos, creer que no son el producto de nuestra sociedad cuando en realidad lo son”, añade.

El ataque de Bissonnette tiene, a la espera de que avance el proceso judicial, todos los indicios de responder a motivos islamófobos. Al ser interrogado por la policía, el tirador admitió su hostilidad hacia los musulmanes, según la prensa local.

Aflora el perfil de una persona introvertida que manifestaba ideas radicales en Internet, que podían interpretarse como un anticipo de sus futuros actos violentos. Un hombre de menos de 30 años que ataca en solitario a un colectivo minoritario al cual no pertenece. Así es Bissonnette. Su blanco: los musulmanes.

Este tipo de tiroteos son inusuales en Canadá, pero el perfil del autor es el mismo que el de algunas matanzas recientes en el vecino y mucho más violento Estados Unidos. Omar Mateen mató en 2016 a 49 personas en una discoteca gay en Orlando. Dylann Roof asesinó a nueve en 2015 en una iglesia negra en Charleston.

Antiguo cadete

En su página de Facebook, el tirador de Quebec dice ser seguidor del presidente estadounidense, Donald Trump; de la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, y de un grupo político quebequense que en ocasiones ha abogado por reformular el modelo multicultural. Trump y Le Pen defienden restringir la inmigración musulmana.

En su editorial de este lunes, el diario Le Soleil sostenía que el veto, aprobado el viernes por Trump, a la llegada a EE UU de nacionales de siete países de mayoría musulmana podría haber alentado a Bissonnette a actuar.

Vincent, un estudiante de 24 años de la facultad, considera que la retórica discriminatoria del presidente estadounidense puede haber sido un acicate, pero subraya que en los últimos años también han ganado terreno en Canadá los grupos con “ideas radicales y discurso de odio”.

Una organización que ayuda a los refugiados extranjeros en Quebec asegura que conocía las “posiciones identitarias a favor de Le Pen y antifeministas” de Bissonnette. Algunos allegados lo han descrito como solitario y buen estudiante pero que intimidaba a sus compañeros. Otros detalles: fue cadete militar, regentaba un apartamento cerca de la mezquita y estaba interesado en las armas de fuego, pero se desconoce cuál utilizó y cómo logró comprarla.

Quebec busca respuestas al tiroteo. Los alrededores de la mezquita están repletos de carteles que apelan a la unidad y a la fortaleza de la diversidad. Salvando las distancias, son lemas casi calcados a los que se veían en Orlando y Charleston tras sus matanzas.

Inmigrantes asentados desde hacía años

Las víctimas de Alexandre Bissonnette son seis hombres musulmanes, todos nacidos en el extranjero y que habían emigrado a Quebec en busca de una mejor vida. Tenían entre 39 y 60 años. Dos eran de Guinea, otros dos de Argelia y el resto de Marruecos y Túnez. La mayoría tenía hijos.

Azzeddine Soufiane, de 57 años, llevaba 28 en Quebec y era un experto en geología; Abdelkrim Hassane, de 41 años, llegó a la ciudad en 2014 y era programador informático; Aboubaker Thabti, de 44, vivía desde hace seis en la urbe y trabajaba en el sector farmacéutico. Mamadou Tanou, de 42, era contable y uno de sus mejores amigos es otra de las víctimas: Ibrahima Barry, de 39 y con nacionalidad canadiense. La última víctima, Khaled Belkacemi, tenía 60 años y era profesor en la Universidad Laval.