Hace siete días, Bashar Al Assad lanzó un mortífero ataque para eliminar a los últimos rebeldes que se oponen a su dictadura. Pero el ataque no fue uno más: fue químico.

Según reseña Infobae, la denuncia fue hecha por la ONG Cascos Blancos y luego confirmada por los Estados Unidos y el Reino Unido, pese a la negativa sistemática del régimen y de sus aliados, Rusia e Irán. Al menos 40 civiles murieron, entre ellos menores de edad, como consecuencia del barril bomba que lanzaron desde un helicóptero. La mayoría de las víctimas perecieron por asfixia.

“Un helicóptero arrojó un barril bomba que contenía un agente químico sobre Duma”, ocurrió a las 20:22 hora local (17:22 GMT). El Observatorio Sirio de Derechos Humanos indicó que al menos 42 personas habían muerto el viernes pasado en los y que más de 500 personas han sufrido síntomas de asfixia tras un bombardeo cerca de la zona del Cementerio Antiguo.


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