Como líder social he tenido la oportunidad de formular y coordinar varios proyectos de Inversión social en varios colegios. Hemos realizado hallazgos en lo que encontramos como prioridad de la mayoría de los estudiantes, el hacerse rico. Creen que son y serán lo que tienen y ello me permite entonces reflexionar y preguntarme ¿ qué pasa si lo que obtengan lo llegaran a perder? seguramente desaparecerá también lo que ellos son, su autoestima, su templanza, cu caracter, sus valores, el amor de su familia y se sentirán menos por no tener.

Una de las principales razones que han provocado que lo material este en un pedestal en el corazón de esta nueva generación ha estado en educar a nuestros hijos separados de Dios, en no dar un buen ejemplo con buenas lecciones como líderes espirituales , en la justificación de los colegios de la libertad de culto , permitiendo que vivan alejados de la fuente divina, que vivan fuera de sintonía con la vida espiritual, dejándose abandonar a los placeres del mundo y en los brazos de la tecnología que cada vez nos arrebata a nuestros hijos. Jóvenes que ya no tienen la fragancia de Dios en sus vidas, jóvenes que se han abandonado en sus placeres.

Se nos ha enseñado las cosas fundamentales en el amanecer de nuestras vidas, se nos han destacado como los principales valores de la vida moderna: el dinero, la aventura de conquistar el mundo, el éxito y el placer. Mientras que ya en el atardecer, en la madurez, cuando empezamos a volvernos sabios, se cambian los valores con un orden diferente : las enseñanzas de Dios, la vida espiritual, la paz interior, la familia, la búsqueda de la felicidad, los valores y el amor en todas nuestras acciones. Y es en esta instancia cuando conocemos el verdadero propósito de Dios para nuestras vidas, el motivo por el cual hemos sido puestos en esta tierra, momento propicio en el que algunos se alinean y empiezan entonces a cumplir ese sentir como su verdadero norte disfrutando siempre del momento presente y sembrando semillas por doquier .

Qué bendición, que bueno es llegar de manera oportuna a un estado de tiempo y de cosas en el que todos entendiéramos que no debemos concentrarnos en nosotros mismos, que debemos alejarnos de nuestros inflados egos que permanentemente gritan y reclaman cosas, dejar de ser un codicioso materialista para ambicionar tesoros espirituales, darnos cuenta que no tenemos derecho a nada diferente que a tocar e impactar de manera positiva la vida de los demás y es en este estado cuando Dios empieza a hacer lo que siempre ha hecho: dar, darnos siempre más , ocuparse de nuestras cosas, convertirnos ya no en la persona que hace que las cosas sucedan y ahora nos usa como un instrumento en sus manos.

Es allí cuando dejamos de luchar con nuestras fuerzas y la pesada carga y la lucha desaparece, cuando entramos al atardecer de nuestras vidas, cuando la nieve aprece en nuestros cabellos, cuando dejamos de estar pensando en el brillo propio para pasar a iluminar a otros con nuestra luz, a sacar a aquellos que aun se encuentran en tinieblas.
No importa cuál sea la edad, ni el oficio al que te dediques; importante que te concentres en ayudar a los demás, de manera especial a los tuyos, a sentir como entras en sintonía con tu Creador dándote cuenta que ahora es El, quien se ocupa de ti, de tus cosas. Tengas la edad y el oficio que tengas, solo estas a un pensamiento de cambiar tu vida y la vida de los demás durante el atardecer de tu vida.

Esta columna ha sido inspirada en una preciosa película que aprecie en la Internet. Al verla te hará reflexionar sobre tu vida, a otros, quizás pocos, les será indiferente. Al verla podremos entender como lo que era verdad por la mañana, por la tarde ya es una mentira. Creer que soy lo que hago, lo que tengo, lo que los demás piensan de mí, nos separa realmente de lo que en esencia somos. Que esta columna y esta película EL ATARDECER DE LA VIDA en solo 60 minutos te ayuden a encontrar respuestas e impulso hacia un nuevo atardecer.

Por: Carlos Alberto Arias Baquero