Con el desarrollo y mejoramiento de los medios de transporte colectivo, se popularizaron los trenes, tranvías, omnibuses, barcos de pasajeros y aviones comerciales. Sin embargo, éstos trajeron consigo el separatismo entre personas, de allí que se empezó a hablar de aspectos como la primera, segunda y hasta la tercera clase, de los asientos o plazas.
En el caso de los autobuses de muchos lugares de los Estados Unidos y Sudáfrica para citar dos ejemplos, se hizo evidente ese separatismo. De tal manera, el 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks una mujer negra marcó un hito, al negarse a ceder el asiento a un hombre blanco mientras viajaba en el autobús número 2857 de Montgomery, Alabama.

Ante tal hecho, la policía detuvo a Rosa, la cual fue puesta en libertar tiempo después. Aun así, el hecho causó molestia en gran parte de la población negra, al punto que el líder Martin Luther King organizó un boicot contra las empresas de buses por las políticas segregacionistas. Entonces, gran parte de gente negra hasta prefirió dirigirse a sus trabajos y demás destinos a pie.

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Dicho boicot, duró 382 días, y cesó cuando el 13 de noviembre de 1956, la misma Corte Suprema de los Estados Unidos declaró ilegal la segregación en buses, escuelas, restaurantes, parques y cualquier lugar de uso público. En otras palabras, Rosa Parks sin imaginarlo, le dio un ejemplo al mundo de que todo ser humano debe hacer respetar sus derechos e igualdad ante la sociedad.

Respecto al autobús en el cual se dio el hecho, con el paso del tiempo fue vendido a un granjero que lo utilizó como bodega. Esa unidad sufrió gran deterioro al hallarse a la intemperie. Curiosamente, a alguien se le ocurrió indagar el paradero del vehículo, y cuando lo halló se propuso investigar si era el mismo, de aquella fecha memorable.

Después de investigarse el asunto, se determinó que era la misma unidad. Entonces, se procedió a su rescate, y tras una cuidadosa restauración, aquel bus tipo urbano marca GM y fabricado por la emblemática General Motors, pasó a exhibirse en una de las salas del museo Henry Ford en Deaborn, Michigan.

Hoy aquel bus conserva el mismo diseño de colores (blanco en la parte superior, amarillo en la parte inferior de las ventanas y una franja en verde) de los años cincuenta. Es más, tales colores debieran ser los mismos para enarbolar la bandera, de la igualdad humana. Ahora, solo queda decir que, ese autobús es la pieza histórica más representativa, junto a la memoria de Rosa Parks, con respecto a los hechos mencionados.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez 
Comentarista de temas cotidianos