Por muchos años se ha creído que el desayuno es la comida más importante del día; que la única forma de mantener activo el metabolismo y promover la quema de grasa es comiendo cada tres horas; que se debe cenar ligero para evitar la acumulación de grasa, y que dejar pasar mucho tiempo sin comer hace que el metabolismo sea lento y se produzcan pérdidas de masa muscular. Sin embargo, los expertos de nutrición de Bodytech aseguran que esto no es del todo cierto.

Existen métodos alternativos que ayudan a reducir la ingesta de calorías y contribuyen a que el cuerpo haga un mejor uso de las reservas de grasa, como por ejemplo el ayuno intermitente. A diferencia de lo que muchos creen, este método no es una dieta sino un patrón de alimentación en el que se reduce el tiempo de comer a una ventana de 8 a 10 horas diarias, periodo en el que se consumen calorías y se deja un espacio de 14 a 16 horas entre la cena y el desayuno. Esto quiere decir que si la última comida es a las 7:00 p.m., la primera del día siguiente deberá ser entre las 9:00 a.m. y las 11:00 a.m.

El doctor Alejandro Sarmiento, líder científico de Bodytech, asegura que para sacarle el máximo provecho al ayuno intermitente, las calorías que se consumen en la ventana de 8 horas deben ajustarse a las necesidades y objetivos de cada persona (pérdida de grasa, aumento de masa muscular o mantenimiento) y venir de fuentes naturales y poco procesadas, como pollo y huevos campesinos, pescado, carnes magras, verduras y frutas, nueces, granos y tubérculos.

El experto complementa que “las comidas más grandes del día deben ser la de después de entrenar y la de la noche, con el fin de crear un ambiente hormonal ideal para la quema de grasa y el desarrollo de masa muscular. Durante el periodo de ayuno se puede tomar agua, café o té sin azúcar o endulzado con estevia”.

Si usted quiere realizar actividad física, lo ideal es no hacerlo en ayunas. El deportólogo le recomienda esperar a tener 1 o 2 comidas en el estómago para no sacrificar el rendimiento.

Sin embargo, quienes prefieren entrenar en la mañana antes de romper el ayuno pueden hacerlo tomando 10g de aminoácidos previamente, comiendo carbohidrato y proteína al finalizar y asegurándose de ingerir suficiente comida durante la ventana de alimentación para proveer los nutrientes necesarios para el rendimiento y la recuperación.
Una práctica milenaria

Desde la antigüedad se conocen los beneficios de dejar de comer o ayunar por largos periodos de tiempo y es una práctica que se ve en casi todas las religiones. Si tomamos como base la forma en la que los neandertales vivían, podemos ver que las primeras horas del día eran utilizadas para cazar y recolectar, luego al final del día se reunían en la hoguera a compartir un festín para luego relajarse y dormir.

Por lo tanto, el ayuno intermitente no es una dieta de moda ni un nuevo método de alimentación, sino un redescubrimiento de algo que nuestros antepasados hacían de forma natural.

¿Cuáles son sus mayores beneficios?

  • Se ajusta a cualquier dieta y a cualquier objetivo como pérdida de grasa, aumento de masa muscular y mantenimiento.
  • Normaliza los niveles de ghrelina, también conocida como la “hormona del hambre”, ayudando a controlar el apetito y la ansiedad .
  • Aumenta la sensibilidad a la insulina y la leptina, reduciendo el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes y el cáncer.
  • Facilita la quema de grasa.
  • Disminuye los niveles de triglicéridos y el riesgo de contraer enfermedades cardiacas
  • Comer 2 o 3 comidas completas al día es más práctico y brinda mayor saciedad que dividir las mismas calorías en 6 pequeñas porciones.
  • Mayor claridad mental y productividad.
  • Aumenta los niveles de hormona de crecimiento, vital para generar masa magra y reducir del porcentaje de grasa.
  • Los picos de insulina que se hacen al final del día, idealmente después de entrenar, ponen al cuerpo en estado anabólico, óptimo para el desarrollo muscular.

Es importante recordar que antes de iniciar cualquier método que altere su alimentación es necesario consultar con un nutricionista.