Anthony Gignac no nació en la familia real saudí, su lugar de nacimiento es Bogotá, Colombia. Pero el estafador de Miami de 48 años, diagnosticado con un trastorno de personalidad mixta, ha fingido ser un rico jeque durante su vida adulta, reporta el Miami Herald.

La historia delictiva de Anthony Gignac, el colombiano detenido en enero de 2018 por suplantar durante 31 años a un príncipe Saudí, parece haber terminado. Estados Unidos lo acaba de sentenciar a más de 18 años de prisión por defraudar 8 millones de dólares; robo de identidad con agravantes, fraude electrónico, entre otros.

Gignac nació en Bogotá en 1970. A los 7 años fue adoptado, junto a su hermano, por una familia de Míchigan que los llevó a Estados Unidos a comenzar una nueva vida. Según reseñó El Nuevo Herald, desde temprana edad el joven comenzó a fabricar una vida paralela a la que en realidad tenía, asegurándole a sus compañeros que era hijo de un famoso actor de ese país y de la propietaria de un reconocido complejo hotelero.

Anthony Gignac adoptó un nombre similar al del Príncipe Khaled bin Abdul Aziz al-Saud

Sin embargo, no fue sino hasta 1990 cuando las autoridades de Estados Unidos supieron de Gignac. Ese año irrumpió por primera vez haciéndose pasar por Bin Khaled Al Saud, sultán de Arabia Saudí, para defraudar a varias empresas y a un hotel por más de US10.000 dólares.

Así lo siguió haciendo durante 1993 y 1994. Durante ese tiempo logró acceder a tarjetas de crédito con exorbitantes cupos, gastando miles de dólares en ropa y dejando largas y cuantiosas deudas en hoteles de lujo. Para llevar a cabo su mentira, Gignac utilizó placas falsas de licencias diplomáticas, compró y vistió el atuendo tradicional de Arabia Saudí, exigiendo en todos los lugares que pisaba que se siguiera con él el protocolo real que se debe tener con cualquier miembro de la realeza.

Además, abrió cuentas en redes sociales como Instagram, donde sostenía su falsa identidad publicando fotos de miembros de la realeza Saudí, incluido el Rey, con leyendas como “mi papá”. Su embuste le permitió acceder gratis a hoteles de lujo, viajar en jets privados y recibir las mejores atenciones allí donde llegaba.

Su gran estafa tuvo un gran golpe cuando fue víctima de un robo que denunció a las autoridades. La Policía creyó pertinente avisar a Arabia Saudí que su príncipe había sido víctima de un ladrón en Estados Unidos. La respuesta oficial de ese país los desconcertó:no sabían nada de ese supuesto miembro de la realiza. Su mentira se descubrió.

Estuvo preso entre 1994 y 2006 durante tres ocasiones. En 2006, tras pagar un año de cárcel, salió bajo el régimen de libertad condicional hasta 2009. Tras ese año las autoridades perdieron cualquier rastro de él, hasta 2017, cuando reapareció con un plan en grande.

Según la acusación presentada en una corte federal de Miami, Gignac mantuvo reuniones de negocios con Jeffrey Soffer, un magnate inmobiliario dueño de lujosas propiedades y un hotel, con la intención de invertir una suma de más de US600 millones de dólares. De nuevo se presentó como un miembro de la realiza saudí y Soffer le creyó por un tiempo, haciéndole regalos por más de US50 mil dólares.

Sin embargo, en una ocasión, tras uno de esos encuentros, Soffer sospechó y ordenó a su equipo de seguridad investigar al falso Saudí, derrumbando toda la mentira. Las autoridades lo capturaron en enero de 2018 en Nueva York. Gignac se declaró culpable de hacerse pasar por un diplomático extranjero, robo de identidad con agravantes y fraude electrónico, entre otros.

“Usted no es, no lo fue nunca, un príncipe saudita”, leyó una jueza en una de las audiencias de Gignac. Según declaraciones de la fiscal Ariana Fajardo Orshan, que recoge la agencia EFE, Gignac “vendió a sus víctimas la esperanza de carreras y futuro para sus familias y como resultado, decenas de inversionistas desprevenidos fueron despojados de sus inversiones”.

Este 31 de mayo la mentira del colombiano llegó a su fin, con una condena de más de 18 años de cárcel. La historia de Anthony Gignac recuerda a la de la rusa Anna Sorokin, quienfue sentenciada en pasadas semanas a entre 4 y 8 años de cárcel por defraudar miles de dólares fingiendo ser una heredera rica de Alemania.