Año 2012, comienza el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. La delegación colombiana que fue a los Juegos Olímpicos de Londres consigue 8 medallas. 2013, siguen los diálogos. Un héroe boyacense llamado Nairo Quintana es podio del Tour de Francia con solo 23 años. 2014, los Acuerdos dan buenas noticias y siguen avanzando, también, la Selección Colombia por primera vez en su historia llega a los cuartos de final de un Mundial de Fútbol y Quintana es el campeón del Giro de Italia. 2016, se consolidan los Acuerdos, Colombia es tercera en la Copa América, Nairo vuelve a hacer podio en el Tour y gana la vuelta a España. Además, la delegación colombiana que fue a los Olímpicos de Río de Janeiro hace la mejor presentación de la historia con 8 medallas, tres de ellas de oro.

Coincidencia o no, el deporte se ha consolidado y ha conseguido sus mejores resultados en toda su historia desde que empezó la búsqueda de la paz. Aunque no se puede asegurar que las medallas conseguidas con esfuerzo por nuestros deportistas han tenido una relación directa con el proceso, sí se puede afirmar que en el futuro, el deporte puede verse beneficiado con el fin de la guerra.

Según el periodista de Caracol Radio, Luis Enrique Rodríguez, “los de antes eran triunfos esporádicos, no eran triunfos contundentes, el caso Pambelé, si ganaba la Selección era una locura, hoy, en cambio, vemos más preparación y una estrategia estatal que es producto de la inversión, aunque no se ha dejado atrás la pobreza de los deportistas que ha acompañado sus triunfos”, expresó.

Siempre que se hable de triunfos y títulos la palabra presupuesto debe estar ligada. El deporte, como todo proyecto privado y estatal debe contar con financiación y quitarle dinero a la guerra para dárselo al deporte es el mayor reto que tiene Coldeportes en el postconflicto. La directora de la entidad, Clara Luz Roldán, explicó que un día de guerra en Colombia cuesta 22 mil millones de pesos, es decir que en un año, la guerra dispone de 8030000000000. Es una cifra difícil de leer y de creer. Ocho billones treinta mil millones de pesos. El deporte en cambio cuesta al año solo 400 mil millones de pesos.

En la reforma tributaria que se tramitará después del plebiscito, el deporte también estará implicado. Se luchará porque parte de lo que los colombianos paguen por sus datos de celular sea para invertir en todo lo que tiene que ver con el desarrollo deportivo. “Tenemos lo de la voz de la telefonía celular, pero se sabe que ahora con las nueva tecnologías los datos son lo que más vale y de ahí pedimos que nos asignen presupuesto para el deporte”, explicó Roldán.

“Los resultados deportivos que hemos tenido en los últimos años son una muestra de que los recursos invertidos han ido encaminados a la paz, este es el momento de destinar más recursos de la guerra al deporte pues esta tiene más del 130 por ciento del presupuesto nacional, hasta el momento los resultados han sido buenos pero pueden ser mejores”, afirmó el director del Carrusel Deportivo, César Augusto Londoño.

Periodismo deportivo en la paz

En esa nueva cultura de paz que traerá el posconflicto será importante el papel que cumplan los medios. El periodismo deportivo tendrá una responsabilidad que tendrá que asumir para mejorar la calidad de sus productos pero también para dar ejemplo a los espectadores y usuarios.

El profesor de la Universidad de los Andes y crítico de televisión, Ómar Rincón, cree que los jóvenes periodistas no pueden ser ajenos al cambio del país y deben crear una nueva cultura de periodismo deportivo, “me gustaría que cambiara el discurso de narración de los jóvenes que siguen haciéndolo como los viejos. (…) Me gustaría que se crearan historias en las que el hincha no sea un bárbaro sino que sea usado para construir, que se contara una Colombia a través del fenómeno James en el que todos quieren ser como él. (…) Volver al periodismo clásico de hacer crónicas de jugadores, de partidos, un periodismo más de cultura del fútbol y menos guerrista”, aseguró.

Los reinsertados en el deporte

¿Un reinsertado medallista olímpico? ¿Había pensado en esto? Pues es una posibilidad porque están abiertas las oportunidades para que los exguerrilleros puedan escoger el deporte como proyecto de vida. “Van a tener la oportunidad de formarse en el Sena para ser monitores en una disciplina deportiva. Además, tuve la oportunidad de hablar con Sigifredo López, quien estuvo secuestrado por las Farc durante muchos años y él me decía que ellos en sus campamentos corren, juegan fútbol, baloncesto y ajedrez. Seguramente en esos jóvenes menores de edad y jóvenes que se están desmovilizando vamos a encontrar potenciales campeones, lo que tenemos que hacer es comenzar a buscarlos”, contó Clara Luz Roldán.

Ese es el segundo reto que tiene Coldeportes en el posconflicto. Velar para que los reinsertados puedan acceder a los programas que tiene la institución y ver cómo el deporte puede cambiar vidas de forma positiva como ya lo ha hecho con varios de nuestros campeones olímpicos.

“Eso lo tendremos que entender a nivel deportivo y empresarial, un reinsertado es un ciudadano que está en la sociedad arrepentido por lo que hizo y con la idea de hacer buenas cosas para el país. Ellos tendrían que tener cabida con alegría no solo en la vida laboral sino también en la vida deportiva del país”, dijo Londoño.

Cambio de mentalidad

Los cambios son portadores de caos e incertidumbre. En este caso la mente juega un papel importante no solo en quienes regresan a la vida civil sino también en quienes los esperan afuera, quienes les darán trabajo y los ayudarán a reincorporarse. El deporte puede ser una vía para que esto pueda ser menos traumático.

“Debemos enseñarle a la gente que por encima de la violencia, el narcotráfico y los desastres que nos han golpeado, existe la posibilidad de ser mejores. La educación y el deporte son fundamentales para esto, cuando haya recursos para esto seremos un país mejor”, aseguró Rodríguez.

Y es que junto a la guerra que se vive en el campo y los montes, está la guerra que se vive en las ciudades por cualquier motivo, incluso un partido de fútbol, “en tiempos de paz me gustaría escuchar que Millonarios sea campeón de cualquier torneo internacional pero lo que no quisiera volver a oir nunca es sobre la muerte de cualquier hincha por una camiseta de fútbol, eso es absurdo, es enfermizo”, pidió el periodista Gabriel Delascasas.

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Mariana, Nairo, Catherine, Esteban, Óscar, Yuri y muchos más son la muestra de que Colombia es mucho más que los estereotipos formados por tantos años de violencia. El postconflicto puede ser el escenario para que más personas como ellos sigan cambiando la historia.


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