Alí Agca, el turco que atentó contra la vida del Papa Juan Pablo II, en declaraciones a la Prensa al parecer dijo, que tal conspiración no fue mandada ni por la CIA, ni la KGB del desaparecido régimen soviético. En cambio Agca culpó al mismo seno del Vaticano, al vincular a algunos funcionarios con el hecho.

Es difícil conocer la veracidad de lo que dijo Agca, ya que sus declaraciones pudieron ser una estrategia de algún grupo anticristiano, para dañar la imagen del Vaticano. Pero aparte de eso, sí es cierto que en la historia de la Iglesia se han dado hechos vergonzosos.
Por eso, en este breve comentario podemos narrar tan solo unos cuantos hechos que lo confirman.

Así, en la larga historia pontificia otros Papas murieron producto de sus enemigos, ya fuesen reyes, marqueses e incluso de los mismos clérigos que les rodeaban.
Para poner algunos ejemplos se tiene que, el Papa San Silverio fue elevado a la silla el 8 de junio del año 536. Entonces, el gobernador Teodato por intereses personales influyó en la elección de Silverio.

Sin embargo, en poco tiempo se enteró que el nuevo Papa no se prestaba a sus pretensiones y buscó las formas para deponerlo, pero Teodato murió tiempo después. Sin embargo, la emperatriz bizantina Teodora (esposa de Justianiano) pretendía imponer un Papa manipulable que incluyera en la Iglesia a los herejes Eutiquianos.

Entonces, se valió del diácono Vigilio y del militar Belisario para derrocar a Silverio. Belisario llamó al Papa, y le instó a ceder a las peticiones de la emperatriz.

El Papa se negó, y se refugió en la Iglesia de Santa María. El día siguiente fue arrestado, acusado injustamente de una serie de hechos. Así fue depuesto y expulsado en el año 537 a Pátara un lugar de Licia (en la actual Turquía).

El obispo de ese lugar, salió en defensa del Papa y fue a Constantinopla a mediar ante el emperador Justiniano. Entonces el Papa Silverio fue restituido en el cargo. En tanto, el diácono Vigilio casi al mismo tiempo fue llamado por Belisario y fue elegido Papa (para algunos fue un antipapa). Al llegar Vigilio a Roma fue aprehendido y confinado a la isla de Palmaria, donde murió el 20 de junio del 538, de hambre y toda clase de miserias.

El 28 de octubre del 903 asumió el papado León V, dolorosamente en diciembre del mismo año, su asistente el sacerdote Cristóbal lo encerró en un calabozo donde murió posiblemente de hambre y abandono. En Tanto Cristóbal se hizo elegir papa, pero pronto fue encarcelado por el Marqués Adalberto, y falleció de forma miserable.

San Celestino, fue un papa mártir por los siguientes hechos; sucedió que en su tiempo la silla papal estaba vacante por catorce meses, pues los cardenales no se ponían de acuerdo. Entonces, el cardenal Lalino Malabranca propuso el nombre de Pedro de Murón (en alusión al monte donde se retiraba a orar). Después de deliberar, los cardenales eligieron al santo monje, que ante el ruego no solo de ellos sino también de los reyes de Sicilia y Hungría, aceptó el papado con el nombre de Celestino.

Poco tiempo después, argumentando que no podía soportar el agobio ante tanta responsabilidad, solicitó la renuncia ante las autoridades del Vaticano, y le fue concedida. Pero su sucesor Bonifacio VIII, le negó retirarse al desierto para seguir su vida ermitaña. Aun así huyó a un bosque, pero el Papa envió a su captura, y fue llevado de nuevo a Roma. Fue encerrado en la prisión donde murió el 19 de mayo de 1296.

Y es que al parecer un grupo sectario (quizás de liberalistas o iluminatis) secreto que tiene varios siglos entronizado en el Vaticano, es el responsable de influir en la permanencia o no de ciertos Papas.

Pero esos oscurantismos, no deben ser motivo para que los católicos abandonemos nuestra Iglesia, en cambio nos han de comprometer a orar más a Dios para que el maligno sea expulsado.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos