Hoy mi cuerpo siente el fresco de la mañana, me lo dicen los vellos de mis brazos que se erizan, mientras que el sol se está asomando por la ventana.

Cuando era niña al levantarme de la cama, mi madre me obligaba a bañarme, pero como ya soy adulta y ya no vivo con ella, hoy no voy a bañarme.

¡Si ya se!, si mi madre estuviera aquí, sus palabras ya me estuvieran bombardeando de regaños.

—¡Tania te huele el sobaco! ¡Vete a bañar! Etc. etc.

Afortunadamente se inventó el desodorante y el perfume, todas las personas lo han hecho, sé que hubo un día de sus vidas que no sé bañaron.

¡Gracias a Dios que mi madre vive en otra ciudad!

Estoy empezando mi día con añoranzas, y como en el tejido de una telaraña se están enredando mis emociones.

¡Si!  mis emociones son un drama, cada mes sufro la visita de la rosa salvaje colorada, el dolor me hace llorar, me hace quedarme en casa, y cuando salgo me visto de rojo o negro; para evitarme una vergüenza de algunas miradas por culpa de un accidente en mancha.

Así lo quiso Dios que en cada mujer en su naturaleza de nuestro cuerpo lo experimentáramos. Y esto también lo escribo en mi diario, es importante sacar de mi cabeza lo que siento como mujer.

Un nuevo día y vuelvo a escribir de mi tristeza.

me vale lo que pase afuera, no tengo hambre, las plantas del balcón ya se ven tristes por falta de agua, escucho nuestra canción y solo me hace llorar, mi corazón se me apachurra es como si el mundo se terminara, porque son puras penas aquí.

Hoy inicia la primavera y el alboroto de la naturaleza está en su apogeo de reproducirse, a fin de encontrar su compañero de aventura en esta vida.

Como envidio la naturaleza que se aman sin tantos dramas.

Mientras yo, estoy aquí sola, sentada en la mesa con una taza de café que era tu favorito, sabes mi amor, me estoy fumando un cigarro sin haber desayunado, te acuerdas que antes me obligabas a desayunar primero, y ya después me dejabas fumar un cigarro, sé que mi manía te tenía desquiciado y luego me mirabas con esa ternura que se desprendía de tus  ojos verdes, y para ganarme tus besos te sonreía con la finalidad de que se remarcarán mis hoyuelos de mis mejillas; porque era lo que tanto amabas de mí.

Y resulta que hoy no tengo a quien sonreírle. ¡En verdad te extraño!

Y aquí estoy hablando sola, escribiendo lo que siente mi corazón, imaginándome que te tengo frente a mí para decirte: Que necesito que me prestes tus labios para poder mojarme en ellos, quiero sentir en mi boca la humedad del brío.

Besarnos como la primera vez que fue en una primavera calurosa y que el universo aprovechó para conspirar en obsequiarnos una historia para empezar a escribirla.

en construir un paraíso con el único fin de entregarnos hacia el ébano del amor, para renacer ante la vida como brotes de olivo, y compaginar nuestras almas parecidas en el trinar de las aves que se alegran cuando se aman, la misma naturaleza las hace acoplarse en su esencia hacia una conexión de algo hermoso e infinito.

Sé que nuestra historia aún no se termina, y que solo te marchaste para darte un respiro y es por eso mi amor, que necesito que me prestes tus labios para mojarme en ellos y sentir que aún me sigues amando.

Hoy es el séptimo día desde el día que te fuiste de la casa, recibí tu llamada y tan emocionada te conteste; tú, mi único amor, que bello fue escuchar otra vez tu voz a través del teléfono y yo sin saber que te tenía cerca; ignoraba que te habías ido a vivir  con tu hermano en el otro lado de la zona de la colonia, porque no te alcanzo para pagar un alquiler.

Me pondré un lindo vestido para ir a nuestra cita, ojalá que hoy estemos los dos de suerte Y regresemos juntos a nuestra casa, y la cama nos espere con sus brazos abiertos para una reconciliación.

Todos estos días que estuve sola, comprendí que debo ser compartida en respetar tu espacio, te prometo que fumare al aire libre sentada en el balcón, voy a reorganizar mis cosas al nivel de tus cosas.

Y aquí termino de escribir mi diario de tristeza porque ya no estaré sola, mañana será otro día y otro nuevo diario junto a ti mi amor para escribir la historia de nuestro amor.

Por: Ana Alicia López Calderón