En la entrega de premios Globo de Oro del 2018, actores, actrices y algunos realizadores de cine se presentaron vestidos de negro,  como señal de solidaridad con las mujeres  que son víctimas del acoso sexual, desigualdad de género y otro tipo de abusos.

Pese a lo anterior, gran parte de esos mismos artistas del cine y televisión de una u otra manera se siguen prestando para actuar en filmes con  guiones y tramas, llenos imágenes de violencia contra las mujeres, de explotación sexual pues la figura de las féminas es todavía muy utilizada en escenas eróticas y pornográficas.

O sea, la industria cinematográfica actual todavía no da ha dado un giro positivo, de manera que exalte los buenos valores humanos. Además, el cine siempre lo que busca es éxito de taquilla al precio que sea, pues el fin justifica los medios, en términos maquiavélicos.  A eso se suma, la tónica del cine y televisión de tratar de establecer moldes ideológicos, capaces de cimentar doctrinas nocivas, a las audiencias o espectadores.

Así se empieza a programar las mentes de muchos, para poner ejemplos,  se quiere imponer ideas de un falso heroísmo, donde la violencia y cuadros sangrientos es la preferencia.  En el caso del erotismo, se llevan a la pantalla conductas o actos sexuales agresivos, y donde se muestra que la pasión erótica está por encima, de los valores morales.

La moral de la Iglesia Universal de Cristo (católica) en  el numeral 1809 del Catecismo expone: ῞La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar ‘para seguir la pasión de su corazón⸴ (Si 5,2; Cf. 37, 27-31). La templanza es a menudo alabada en el Antiguo Testamento: ̔ No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena̕ (Si 18, 30). En el Nuevo Testamento es llamada  ‛moderación’ o ‛sobriedad’.

Debemos “vivir con moderación, justicia y piedad en el siglo presente” (Tt 2, 12)…”

Por otra parte, el decreto Inter Mirificat (que es parte de los documentos de Concilio Vaticano II), en su numeral 11 declara: “Muy principal deber moral, en cuanto al uso recto de los medios de comunicación social, incumbe a los periodistas, escritores, actores, guionistas, realizadores, exhibidores, distribuidores, empresarios y vendedores, críticos y a los demás que de algún modo intervienen en la realización y difusión de las comunicaciones; pues de toda evidencia la trascendencia y gravedad de su cometido en las actuales circunstancias humanas, ya que, informando e incitando, pueden dirigir rectamente o hundir al género humano.

Misión suya es [de los medios referidos], por tanto compaginar las cuestiones económicas, políticas o artísticas, de modo que no produzcan daño al bien común…”

Con base en lo anterior, entonces se debe entender y hacer conciencia, de que las personas implicadas en los medios de prensa, de cine  y otras formas de información, debieran tener verdadera voluntad para luchar a favor de la dignidad humana, y a su vez promover programas o realizaciones sanas, o revestidas de aspectos morales.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos