El doble rasero

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edificio acuarela

Para hablar de lo que significa “medir con doble rasero”, primero es necesario conocer el sentido de “medir con el mismo rasero”, el cual no es más que otorgar igual trato a las circunstancias, las cosas, las acciones, además, tratar con igualdad de condiciones a cualquiera persona, sin importar su rango, su riqueza, su estilo de vida, su religión o su filiación política; por lo tanto, “medir con doble rasero” significa todo lo contrario, que resumido, es el trato desigual o doble moral.

Así las cosas, la práctica de “medir con un mismo rasero”, es decir, el trato igual, justo y equitativo, y, además, respetuoso, es una práctica caída en desuso en nuestra Cartagena, y especialmente entre algunos que se encuentran en el ejercicio del periodismo, sí, pero en cierto estilo de periodismo, del que afortunadamente sólo son algunos los que han optado por esta moda de “medir con doble rasero”, moda muy lejana y distante de los principios del buen periodismo predicados por Javier Darío Restrepo y García Márquez.

A través de micrófonos y redes sociales fustigan al alcalde William Dau para que lo más pronto posible derribe el polémico edificio “Acuarela” y obedezca cuestionados fallos judiciales, pero se mantienen “palito en boca”, o sea, calladitos, ante el fallo de enero de 2011 que dictó el Tribunal Administrativo de Bolívar y confirmó el Consejo de Estado, y con el cual se ha obligado a las administraciones distritales de Cartagena a trasladar una pocilga a la que llaman “Mercado de Bazurto”.

Azotan al actual gobierno de Cartagena con las deficiencias y debilidades heredadas en su desangrado sistema de salud, pero se mantienen impávidos con el fallo de responsabilidad fiscal que en julio del año pasado en cuantía superior a los 26 mil millones de pesos dictó la Contraloría General de la República contra el exgobernador Juan Carlos Gossaín dentro del proceso conocido como “El Cartel de la Hemofilia en Bolívar”.

Flagelan al alcalde Dau exigiéndole a través de los micrófonos y redes sociales para que atienda y obedezca los caprichos del procurador Fernando Carrillo, como el de tumbar el Acuarela, entre ellos, pero no hacen lo mismo ni atosigan al Procurador para que dé explicaciones y razones del por qué los Concejales de la fraudulenta elección de la contralora Nubia Fontalvo siguen campantes como si nada hubiese pasado.

Hostigan a Dau a través de los micrófonos y Portales porque con escasos seis meses en el cargo se demoró en reiniciar la recuperación de los Centros de Salud que el exalcalde Dionisio Vélez “dejó tirados” y abandonados; pero no claman justicia para que Vélez responda fiscal, disciplinaria y penalmente por todos estos atropellos contra la ciudad.

  • De manera irrespetuosa agreden no sólo al alcalde William Dau por haber izado recientemente la bandera del orgullo gay en el Palacio de la Aduana, sino, también a estas minorías; no recordando que fue el exgobernador Juan Carlos Gossaín el primero en iniciar esta práctica, cuando respetuoso y en pleno ejercicio de su cargo blandía la misma bandera desde el balcón del Palacio de la Proclamación.

Posiblemente la blandura de las palabras hacia Gossaín estén fincadas en el patrocinio que aún éste les sostiene a los practicantes de la doble moral y de la medición con doble rasero en Cartagena.

Finalmente, dice una frase: “La integridad es decirse la verdad a uno mismo, y la honestidad, decirle la verdad a los demás”.

Por: Álvaro Morales de León