En todos lados se ve, que siempre hay quienes hablan por hablar y dicen cosas que demuestran no sólo que no tienen ni idea de lo que está hablando, sino también, que le falta empatía, sentido común y misericordia en sus palabras.

Esta situación no solo se da en las redes sociales, sino en vivo y en directo; en la cual, si publicas una foto tuya o de tu familia, siempre aparece el comentario destructivo y mal intencionado, o tal vez en algunos casos, “ignorantes” que dicen cosas como: estás gorda o flaca, o por qué tu hijo se ve así, no se parece a ti no salió bonito como tú, etc.

En estos días una presentadora famosa, publicó la foto de su bebé, y se dieron muchos comentarios inapropiados e indelicados, como que si el bebe era normal, que si tenía problemas, que si estaba enfermo, etc. Y ella muy valientemente les respondió como toda una madre y, sobre todo, como una persona decente y delicada.

La mayor esclavitud en la que vivimos en el mundo es aquella que nos encadena y condiciona la sociedad, en la cual se juzga no sólo tu apariencia, color, raza, religión, cultura, sino hasta tu forma de vestir y amar. Estamos tan vacíos por dentro, que nos inventamos cualquier cosa para señalar y aplastar al otro; por eso mismo es que muchos viven del qué dirán y convierten las redes sociales en un mundo falso que mostrar, en el que aquello que compartes se convierta en algo que la gente alabe o admire, o crea que es tu mundo ideal.

Sólo quien lo vive, sabe lo que significa; nadie sabe si aquella persona a la que le dices que está muy flaca o muy gorda, está luchando por aprender amarse cada día tal y como es, y tus palabras la destruyen; muchos creen que tener un hijo con discapacidad es una cruz, un castigo o algo que avergüence a los padres; pero aquellos que han sido privilegiados con un niño “especial”, saben que esto los convierte en padres especiales; y no por una condición, sino porque aprenden una manera de amar sin condiciones y a prueba de todo.

Soy una persona con discapacidad, tengo enanismo (acondroplastia) y sé lo que son las miradas, sé lo que es tener una condición estigmatizada, en el que se usa el término o la palabra enano, de manera peyorativa, con chistes crueles y mal intencionados, y con comentarios llenos de sátira y burla. Pero mi condición me ha permitido ver las cosas de otra manera, descubriendo el verdadero valor, y sacando provecho de ello; y no sólo eso, sino que, al ser maestra, estoy procurando educar una sociedad más incluyente y empática.

Muchas personas tienen miedo de salir a la calle, publicar una foto, ser ellos mismos, pensando en lo que les dirán, porque nunca falta un comentario que señale y critique o destruya lo que ve. Por eso a muchos les interesa el like de la foto o el número de seguidores y hay quienes tienen en cuenta eso para incluir o aceptar a otros; tanto que hay páginas, falsas, aplicaciones creadas para generar seguidores que no existen, para vivir en un mundo de apariencias, solitario y vacío.

Es más preocupante y cuestionante, la postura, el sentir y pensar de aquellos de los cuales sólo salen palabras hirientes, superficiales, destructivas. Eso me recuerda la parábola de Sócrates y los 3 filtros, en la cual se cuestiona si cada comentario es verdad, es bondadoso o es necesario; y de este modo deliberar si lo digo o lo escribo; y también me viene a la memoria una frase que dice: “Todo el mundo da de lo que tiene en el corazón y cada quien recibe con el corazón que tiene” (desconozco su autor). Lo que me lleva a limpiar mis sentimientos y pensamientos, para transformar mi mirada, y así lo que vea, no esté empañado por prejuicios, discriminación y estigmas, sino que esté abierto a la inclusión, el amor y el respeto.

Por: Kary Rojas
Escritora, Maestra y Conferencista
Instagram @karyrojas1528