El régimen chavista de Nicolás Maduro ha dado un tímido paso para reforzar su postura en el conflicto político que sacude a Venezuela. Este lunes en la noche el alcalde Carlos Ocariz, uno de los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el recién estrenado diálogo con el gobierno, ha informado en su cuenta de Twitter de la liberación de tres personas que la oposición califica como presos políticos

Son ellos Carlos Melo, un sospechoso habitual de las conspiraciones denunciadas por el régimen, encarcelado en la víspera de la “Toma de Caracas”, una concentración multitudinaria convocada por la oposición, el pasado 1 de septiembre, por supuesta tenencia de artefactos explosivas; y los realizadores Andrés Moreno y Marcos Trejo, autores de un vídeo del Partido Primero Justicia dirigido a los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana encargados del resguardo de las manifestaciones. Trejo y Moreno estaban siendo procesados por supuestas ofensas a los funcionarios.

También este diario ha confirmado la salida de Coromoto Rodríguez, jefe de la seguridad del presidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup, detenido en mayo como uno de los supuestos cabecillas de los desórdenes generados durante una caminata convocada por la MUD para demandar celeridad en la organización de un referéndum revocatorio.

Habrá que ver cuál es la reacción de la oposición, que hasta el lunes en la noche mantenía el plan de iniciar el martes el juicio político del presidente Nicolás Maduro en la crisis de la nación sudamericana, y convocar a una marcha sobre el palacio presidencial de Miraflores en el centro de Caracas para notificarle del resultado de la deliberación. El gesto es considerado una provocación por el chavismo porque evoca el sangriento recuerdo de la manifestación que, en abril de 2002, depuso por 72 horas al entonces presidente Hugo Chávez.

El gobierno pretende atajar a toda costa las dimensiones de esa protesta, pero aún el gesto luce insuficiente para las aspiraciones de la MUD. En una entrevista con CNN el alcalde David Smolansky, integrante de Voluntad Popular, la formación del dirigente Leopoldo López, no consideró como un gran avance las cuatro liberaciones. “No perdamos de vista el bosque”, alertó. Su tolda es la única de las cuatro organizaciones que controlan la MUD que no se ha sumado a la mesa del diálogo alegando falta de condiciones. Todo parece indicar que se mantendrá en esa posición a menos que se produzca un gesto mayor. El fundador de su partido, preso en una cárcel militar de las afueras de Caracas desde febrero de 2014, es la joya de la corona del régimen.


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