Bajo todo el concepto que está impulsando el nuevo gobierno frente a una Economía Naranja, la tecnología cumple un papel fundamental en el desarrollo de este modelo económico que se construye con la participación de todos. En esta nueva propuesta se busca adoptar y desarrollar industrias que permitan crear un ecosistema en donde los emprendedores tecnológicos sean los nuevos protagonistas del progreso del país.
Desde la Economía Naranja se busca mejorar las condiciones para la creación de empresas que impulsen áreas como el internet de las cosas, la biotecnología, impresión 3D, la especialización de los servicios empresariales y en la generación de conocimiento e investigación, para posicionar a Colombia como un centro de innovación, generador de empleo y desarrollador de tecnología.

Con la Economía Naranja y la adopción de nuevas tecnologías se abre una gran posibilidad para que el país sea un competidor importante en la creación de desarrollo de aplicaciones a tasas de crecimiento de hasta el 200 % de las cifras actuales. Cerca del 12 % de los proyectos de inversión extranjera que el país recibe corresponden a negocios de software y servicios, por lo cual se vuelve foco fundamental la implementación de proyectos que impulsen y potencialicen la tecnología en Colombia.

“Tecnologías como las del código abierto, se hacen fundamentales para generar un crecimiento de emprendimientos que a su vez generarán más empleos. Las nuevas soluciones que esta tecnología ofrece, permiten que las empresas que las adopten tengan dos beneficios principales: innovación y bajos costos de adquisición para el que emprende y para el que va a usar la tecnología”, afirmó Jaime Bejarano, director estratégico de Red Hat Colombia.

Para esta transformación, la academia tiene un rol primordial, debido a que son las instituciones educativas las que deben tener la capacidad de explotar todo este boom de desarrollo de aplicaciones, soluciones y nuevas tecnologías basadas en economías colaborativas. Se vuelve fundamental capacitar a los jóvenes en tecnologías que son susceptibles a pertenecer a la Economía Naranja, ya que es evidente que para dar apertura a las nuevas generaciones no se puede educar con tecnologías que no son vigentes a nivel empresarial. En un mundo que exige una transformación digital, se necesitan jóvenes más competitivos a nivel global y con impacto internacional.

De esta misma forma, las empresas deben tener apertura al cambio y a la adopción de estos nuevos modelos en donde la incubación de contenido y desarrollo hagan parte de su realidad. Hoy en día, encontramos cada vez más empresas que se están sumando a esta nueva economía y aun así, existen industrias que deben dar pasos más acelerados, en ese sentido, para permitirse ser más competitivos.

Abrir los escenarios para que entren jóvenes con esta tecnología disruptiva plantea un nuevo reto. No obstante, empresas que han pertenecido a las 500 más grandes del mundo, según la revista ‘Fortune’, han rotado y muchas han desaparecido para dar cabida a nuevas compañías. Esto plantea una necesidad donde las empresas tradicionales deben ser dinámicas, rápidas y sagaces para adoptar nuevos contenidos y nuevas formas de desarrollar procesos ante el mercado y no desaparecer.

El rápido avance de la tecnología plantea nuevos paradigmas en el que distintas partes deben adaptarse a los desafíos de la cuarta revolución industrial, incluyendo los gobiernos y las industrias. La adopción de nuevas tecnologías como el código abierto ayudan a producir una fuerza laboral que está lista para el futuro y la transformación digital que demanda el mercado.