El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en articulación con el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí, entregó dos kilos de lombriz Californiana a cada uno de los grupos Cuidá: La Chuscala de Caldas, Prado de Sabaneta, La Navarra de Bello, Pensamiento Verde de Girardota y Platanito y Aguas Claras de Barbosa, para fortalecer el proceso de las ecohuertas en el tema de la fabricación de humus para la producción del abono orgánico.

Con este fortalecimiento se contribuye a la producción limpia de los productos agrícolas en aras de buscar un equilibrio humano con la naturaleza, ya que la lombriz Californiana es necesaria en los abonos orgánicos para que las huertas a corto plazo se conviertan en proyectos sostenibles.

En el ecosistema de las huertas, la lombriz Californiana cumple un papel vital: realiza el estado de descomposición más grande de la materia orgánica, ya que el humus atrapa nutrientes y los transforma para ser más disponibles en las plantas y gracias a ello aumenta la productividad en los cultivos, mejora su resistencia, ya que vuelve más resistente las plantas frente a plagas y enfermedades y se mantiene el pH del suelo.

La lombricultura en el ecosistema de las huertas es importante, porque a través de la lombriz Californiana logramos transformar los desechos orgánicos en humus considerado el mejor abono orgánico del planeta, pues el lombricompost aumenta la cantidad de nutrientes y ayuda a captar y mantener más agua para las plantas. También mejora la aireación al modificar la estructura física y química del suelo, y por último, recupera los suelos para nuestra plantas.

En resumen: El humus de la lombriz Californiana posee microorganismos benéficos para las plantas, recupera los suelos en su estructura físico química, PH y mejora el ecosistema de la madre tierra.