El acuerdo de libre comercio que fue firmado entre la UE y Japón es un momento relevante para el comercio global. De hecho sirve de puente entre dos economías que representan un tercio del PIB mundial y aglutinan a 600 millones de personas, considera el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Las negociaciones sobre el texto duraron aproximadamente cuatro años, pero se han acelerado en el último año después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, aplicara una serie de medidas proteccionistas, informa el medio alemán Deutsche Welle.

Las condiciones clave del acuerdo

Según el comunicado oficial publicado por la Comisión Europea, los negociadores tomaron en consideración el hecho de que la UE exporta a Japón un gran volumen de alimentos agropecuarios y se acordaron ofrecer las siguientes ventajas para los negocios europeos:

  • eliminar aranceles para las exportaciones de muchos tipos de quesos, que actualmente alcanzan en Japón aproximadamente el 29,8%
  • eliminar aranceles para el vino, que hoy en día llegan al 15 %
  • permitir a los países de la UE incrementar sus suministros de carne vacuna a Japón mientras que, en relación a la carne porcina procesada y fresca, se establece el régimen de comercio libre de aranceles
  • garantizar el acceso de empresas europeas a los grandes mercados de 48 ciudades niponas
  • eliminar los obstáculos para la contratación en el sector ferroviario

En cuanto a Japón, los negociadores estipularon ofrecerle estos beneficios:

  • abordar problemas específicos en la UE que existen en el sector automovilístico y fijar un periodo transitorio de siete años que acabará eliminando aranceles del 10% impuestos a las importaciones de automóviles nipones.

Próximamente el documento tendrá que ser ratificado por el Parlamento Europeo y la Dieta de Japón —órgano máximo estatal de poder en el país asiático—.

El acuerdo entrará en vigor en 2019.