El misterioso sonido marino que ha puesto en alerta al ejército de Canadá

505

Desde este pasado verano algo extraño está pasando en la localidad de Igloolik, en Canadá. Un misterioso sonido procedente del fondo del mar está desconcertando a propios y extraños. Al parecer ese silbido provoca que los animales marinos de la zona se asusten y se marchen. Nadie sabe la procedencia exacta del enigmático pitido y hasta el ejército de Canadá se está movilizando.

Según asegura la cadena CBC, el molesto sonido se produce entre las aguas del Estrecho del Fury y del Hecla, a unos 120 kilómetros de Igloolik. Un miembro de la Asamblea legislativa local, Paul Quassa, responsabiliza al ruido de la ausencia de animales en un espacio abierto de agua rodeado de hielo. “Antes abundaban los mamíferos marítimos, y este verano no ha habido casi ninguno. Es muy sospechoso”, declaraba Quassa a la cadena.

La zona afectada por el silbido está en una ruta migratoria donde solían transcurrir ballenas de Groenlandia, focas barbudas y focas anilladas.

Las autoridades de Canadá ya son conscientes de la problemática e intentan resolver el misterio. A través de un comunicado de prensa, el Departamento de Defensa Nacional ha informado de que han realizado varias búsquedas aéreas por la zona y aún no han detectado ninguna anomalía. Lo único que observaron desde el ejército del aire fueron dos grupos de ballenas y seis morsas. En dicho informe también se descarta que haya submarinos nacionales y extranjeros en la zona.

Las Fuerzas Armadas de Canadá admiten, por ahora, no tener ninguna pista para averiguar el origen del sonido. Aunque tampoco están en condiciones de hablar de las consecuencias exactas que provoca el pitido.

Al principio surgieron dos teorías en torno al misterio. Hay quien atribuye el ruido a los cascos de los buques que pasan por la zona, pero también hay muchas voces que señalan a Greenpeace como responsable. Creen que la ONG está realizando este molesto ruido para salvar la vida de los animales. La BBC se ha puesto en contacto con los responsables de Greenpeace en Canadá y estos niegan tajantemente ser los culpables.