Hablar de ricos y pobres en el mundo es un asunto que presenta una serie de relativismos, pues la riqueza o ausencia de ella se puede plantear en cuanto a la distribución de recursos a nivel macroeconómico, doméstico, grupo de naciones, sistemas de comercio mundial o de oportunidades de trabajo.

Las estadísticas realizadas por los organismos internacionales, según la forma en que hagan las muestras y estudios de las condiciones sociales y económicas de los distintos países, pueden dar datos o cifras muy distintas.

Sin embargo se puede hacer un intento de explicar cuál es la situación del mundo en términos globales. Es sabido entonces que nuestra sociedad contemporánea tiene grandes naciones súper desarrolladas en materia económica y tecnológica, aun así en ellas hay niveles medios y altos de pobreza entre la gente.

Además hay raros efectos que cuesta explicarlos, como es el caso de la nación de Sudáfrica, donde se realizará el mundial 2010. Si vemos la infraestructura de sus estadios de fútbol, notamos que hay mucho dinero de por medio, pero en cuanto a la situación de gran parte del pueblo es otra. Y es que la gran disyuntiva ha sido los antagonismos entre la raza negra y la raza blanca (conformada por alemanes, ingleses, holandenses y otras etnias europeas). De hecho los negros han ejercido presión ante los blancos para tener participación política.

Sudáfrica es un país que cuenta con muchas riquezas naturales, a saber oro, diamantes, hulla, hierro, cobre y otros minerales. También cuenta con fábricas de maquinarias, equipos industriales y tecnología electrónica, pero eso no garantiza que las clases obreras gocen de una alta calidad de vida.

Países como Brasil, Méjico y Venezuela poseen gran desarrollo tecnológico y productivo, aun así gran parte de la clase obrera y campesina viven sumidas en la pobreza y marginalidad. La Rusia de tiempos del comunismo, pregonó la igualdad de clases y justa distribución de las tierras y medios de producción industrial, pero en la práctica los modelos económicos socialistas no lograron lo esperado, además ese país gastó en esas épocas muchísimos millones de dinero en la fabricación de armas de todo tipo, cuando en verdad ese dinero hubiese servido para saciar el hambre del pueblo y mejorar sus condiciones de vida.

En el caso de Costa Rica también la mala repartición de las riquezas es algo que se está polarizando cada día más, por eso hay más pobres que son más pobres y menos ricos pero que son más ricos. Nosotros los que tenemos trabajos inestables u ocasionales y otros que tienen salarios bajos, cada día vemos rendir menos el dinero, en cambio los señorones de alta jerarquía del gobierno (diputados, ministros, presidentes ejecutivos y hasta los ex presidentes) de acuerdo a una serie de derechos “adquiridos” gozan de buenos salarios y altas pensiones. Entonces eso hace ver que, nuestro país todavía es pobre en materia de equidad social.

Volviendo al asunto de la riqueza mundial, tenemos que aun en los países pobres, hay gente muy rica, o empresas transnacionales que han metido sus tentáculos explotadores para atrapar cualquier fuente de riqueza material o recurso humano y extraerle su sangre. Entonces el neoliberalismo económico del mundo hace que, las empresas poderosas manejen a su antojo la producción de bienes mientras tanto los pueblos humildes siguen en la miseria.

De todos los aspectos antes comentados, podemos deducir que, el mundo goza de un planeta rico en fuentes materiales, que también hay muchos millones de seres humanos con riqueza en dinero, pero en contraposición hay cientos de millones de hombres y mujeres que mueren de enfermedades y hambre por falta de medios económicos, o sea, en la Tierra los medios y los factores (de producción y bursátiles) siguen mal repartidos. Y esto sucede porque el mundo puede que sea rico en materialismo, pero más pobre en espiritualidad.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos