Alimentarse de manera adecuada es una de las reglas de oro para llevar una vida saludable. Cada vez más las personas buscan componentes nutricionales que garanticen un adecuado funcionamiento del organismo y así mismo que fortalezcan las defensas contra posibles enfermedades. Estos alimentos enriquecidos con ingredientes funcionales son necesarios en todas las etapas de la vida, pero hay períodos en los que se convierten en indispensables como durante la gestación y en la primera infancia.

Un ejemplo de alimento funcional durante el embarazo es el Omega 3, un ácido graso esencial recomendado para reducir el riesgo de parto prematuro. Este ingrediente ayuda a prevenir la depresión posparto y apoya el desarrollo del sistema nervioso periférico central y el sistema visual del bebé. “Diversas investigaciones han demostrado que la complementación con omega 3, desde la gestación hasta la primera infancia, es una oportunidad para promover el desarrollo del sistema inmunológico del bebé, incluso previniendo alergias y enfermedades inflamatorias como el asma”, explica Juan Mauricio Ortega, gerente del área de negocio Nutrición & Salud de BASF para Colombia, Ecuador y Venezuela.

La vitamina D es otro complemento necesario para el buen funcionamiento del organismo. A pesar de que solo se encuentra en ciertos alimentos, su beneficio más importante es la regulación de la aparición de los genes que predisponen al sistema inmunológico para atacar bacterias y virus. De igual manera, también es eficaz para el desarrollo saludable de los dientes, los huesos del bebé y el funcionamiento de su corazón y cerebro.

Las vitaminas A & B son otro ejemplo de componentes claves para aspectos como el cuidado de la piel y el pelo de la madre y el bebé, así como para los procesos de desintoxicación hepática porque contribuye a la reproducción de glóbulos rojos y blancos.

“Hay una gran variedad de productos fortificados con este micronutriente que permiten conseguir las cantidades mínimas recomendadas de vitamina B”, dice Ortega. Dentro de este grupo, también se encuentra la vitamina B12, un nutriente que ayuda a mantener sanas las neuronas y los glóbulos sanguíneos, previniendo la anemia megaloblástica que produce sensación de debilidad.

Es importante resaltar que el papel de estos ingredientes funcionales es ayudar a complementar la alimentación y no deben sustituir a ningún alimento natural. “Para aprovechar al máximo la concentración de nutrientes esenciales para la población infantil como el hierro, la fibra, el calcio o el ácido fólico, deben incorporarse a una dieta y estilo de vida saludable”, concluye Ortega.