Independientemente de las reivindicaciones que obtengan las comunidades con las protestas masivas, lograron un balance contundente: demostraron que este no es el país de las maravillas que la diplomacia oficial y los Grandes Medios de comunicación han querido mostrar ante la comunidad internacional. Si hay un aspecto rescatable de las encuestas del último año, que han medido la aprobación de la gestión y la imagen del presidente Santos, es que coinciden en la percepción de que este país va por mal camino y en que Santos es uno de los mandatarios con la imagen más desfavorable en la historia de Colombia. Sin embargo, este indicador no cuenta para esos “Grandes Medios”, que “arman” la noticia atendiendo a los intereses de sus grupos económicos y por eso gastan más tiempo tratando de “tumbar” gobiernos vecinos que cumpliendo la función social del periodismo, que es la de servirle a la sociedad colombiana.

Esos “Grandes Medios” ignoraron, o no contextualizaron, las multitudinarias marchas que los trabajadores y la comunidad en general realizaron el Día Internacional de los Trabajadores, las cuales sirvieron de gérmenes para los paros materializados por Fecode y los trabajadores estatales. Estos paros son la consecuencia del descontento general ante el no cumplimiento de acuerdos firmados con anterioridad, la dilatación en la negociación de pliegos y los pírricos ofrecimientos de aumentos salariales, que se agrega a la pérdida de capacidad adquisitiva de un pueblo que asume la alta carga impositiva de la última reforma tributaria.

Para que los obispos católicos de la Costa Pacífica hayan emitido un comunicado pidiendo al Gobierno el cumplimiento de los Derechos Fundamentales para sus habitantes, es porque la situación es mucho más grave de lo que muestran esos “Grande Medios”. Los jerarcas han expresado que “frente a los acontecimientos de movilización social en el Chocó y en Buenaventura, manifestamos que son justificadas las protestas sociales, pues históricamente sus habitantes han sufrido el abandono estatal, la violencia de diversos actores armados y la corrupción de muchos líderes a todo nivel”. Y le piden al Gobierno que “debe hacer su mejor esfuerzo para cumplir con acuerdos anteriores y responder a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos que exigen derechos fundamentales”.

Así mismo hacen un llamado: “las acciones violentas y vandálicas desprestigian la protesta social justa; por lo tanto, la Fuerza Pública debe ser moderada y respetuosa en su misión de control social, evitando extralimitarse en el ejercicio de sus funciones”. Es que mientras a los “saqueadores” en países vecinos, los “Grandes Medios” los gradúan de “héroes que buscan tumbar a un tirano”, a los que aquí protestan por agua, salud o salario, no los bajan de terroristas o vándalos por defenderse de la arremetida del Escuadrón Antidisturbios de la Policía, ESMAD, para los que, como han denunciado las organizaciones sociales, aún no se aclara la muerte de muchos colombianos, cuando estos utilizan su fuerza desmedida. Ejemplar movilización la de estos bastiones. ¡En el fondo luchan contra el neoliberalismo!

Por: JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social Periodista

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