El primer cara a cara entre Peñalosa y ambientalistas por la Reserva

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Mientras el mandatario distrital parece resuelto a urbanizar la Reserva Thomas van der Hammen, algunos ambientalistas advierten que el plan de vivienda tendría nefastas consecuencias para el ecosistema.

Cara a cara. Así estuvieron este miércoles el alcalde Enrique Peñalosa y algunos renombrados ambientalistas en un foro sobre el futuro de la Reserva Thomas van der Hammen. El encuentro que organizó la Universidad de Los Andes se convirtió en el primer debate público entre el grupo de expertos que se opone a la urbanización de la reserva y los que opinan que, en su gran mayoría, son “potreros caros” sin un valor ambiental especial.

A favor de la urbanización están Enrique Peñalosa y su secretarios de Planeación y Ambiente. Del bando opuesto, Julio Carrizosa, Manuel Rodríguez, Gonzalo Andrade y Fernando Viviescas.

A lo largo del encuentro el alcalde expuso las razones por las que considera importante construir casi 500.000 viviendas en terrenos al norte de la ciudad – incluidos los que hacen parte de la zona de protección. Agregó que haría parques lineales para permitir la conectividad de flora y fauna entre los diferentes territorios de la sabana.

Para Manuel Rodríguez, exministro de Ambiente, esa idea es absurda, ya que “los parques jamás serán equivalentes a la riqueza de la reserva”. Afirma que los argumentos que ofrece Peñalosa para derrumbar la reserva son idénticos a los que mostró en el año 1999, cuando empezó la discusión sobre si crear o no una Reserva Forestal en el norte de la capital. “En aquella época el Ministerio de Ambiente evaluó los argumentos del alcalde y decidió darle la razón Thomas van der Hammen y su grupo de expertos”.

Julio Carrizosa afirma que la reserva se creó gracias a más de 30 años de estudios y esa evidencia científica no se puede desacatar en un año de gestión de la Alcaldía. “ Van der Hammen propuso que la sabana siguiera siendo un paisaje mixto. Buscaba que la Reserva fuera un obstáculo para la conurbación de la ciudad”.

Ante esta aseveración Peñalosa replicó que no se puede rebatir el hecho de que la capital está creciendo y que su deber como alcalde es velar para que lo haga forma adecuada. Para el alcalde el debate es simple:

Bogotá puede acomodar a los 4 millones de habitantes que tendrá en los próximos años en 15 mil hectáreas adyacentes a la ciudad actual, con transporte masivo, o acomodarlos en más de 100 mil hectáreas 20, 30 o más kilómetros más lejos, sin transporte masivo. A esto añadió el hecho de que Bogotá está entre las ciudades más densas del mundo y por lo tanto “no es serio decir que puede habilitar todo el suelo que hace falta para vivienda dentro del perímetro urbano”.

Pero las cifras de crecimiento que expone Peñalosa no son tan claras para Carrizosa y deben ser estudiadas más a fondo. El experto también explicó que la idea de que las ciudades deben crecer indefinidamente hace parte de la “Colombia centralista y en guerra” en la que los habitantes de las regiones se ven forzados a migrar hacia Bogotá en busca de oportunidades de estudio y Trabajo. “La red de ciudades colombianas es producto de la guerra. Debemos buscar la forma de ofrecer la misma calidad de Bogotá en las regiones”.

Aunque este fue el primer enfrentamiento público entre ambientalistas y esta administración distrital, la pelea se remonta hace un par de décadas atrás. Durante el primer periodo de Peñalosa como alcalde el Ministerio de Ambiente creó un panel interdisciplinario de expertos para evaluar qué uso se le daría a la sabana de Bogotá. Entre los convocados estuvo el renombrado urbanista Rogelio Salmona, el arquitecto Germán Samper Gnecco, el antropólogo Gerardo Ardila y ambientalistas como Thomas van der Hammen, Julio Carrizosa y Manuel Rodríguez .

Después de un año de estudios los expertos le aconsejaron al Gobierno Nacional crear una zona de protección ambiental de 1400 hectáreas, objetivo que se cumplió en el año 2000. Peñalosa demandó la creación de la Reserva ante el Consejo de Estado. Cinco años después, el tribunal le dio la razón al panel expertos y mantuvo la zona de protección. En el 2014 la CAR expidió el Plan de Manejo Ambiental para la zona protegida.

Aunque la reserva tiene un respaldo jurídico y científico que se ha construido a lo largo de los años, la parte financiera no se ha consolidado. El Distrito no ha comprado los predios que componen la reserva.

A principios de 2016 el debate sobre el futuro de la Van der Hammen se volvió a calentar cuando el alcalde afirmó que, para solucionar el déficit de vivienda de la capital, es necesario urbanizar más del 90% del suelo de la reserva.

El proyecto aún no ha sido radicado ante la CAR. Una vez se haga, la corporación decidirá si se levanta la orden de protección y se puede urbanizar.

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