El proceso de paz y la sociedad civil, del campo a la ciudad

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En la zona rural de cada 100 jóvenes que terminan el bachillerato solo 7 logran pasar a la universidad

Este jueves 15 de junio tuve la oportunidad de escuchar al sociólogo Portugués Buenaventura De Sousa, autor de “Otro mundo es posible”.

La Plaza de San Pedro estaba abarrotada con 400 personas de todos los estratos sociales de la ciudad, los presentes estuvimos atentos a la disertación del emblemático personaje de renombre internacional.

Luego de un diagnóstico de la situación del país, sobre todo en materia de educación, con el cual coincidimos en el sentido que desde el punto de vista presupuestal, la educación en Colombia sigue siendo la cenicienta, a pesar que la Constitución de 1991 se estableció que era obligación del Estado anualmente incrementar los recursos para la educación por encima del porcentaje de los ingresos corrientes de la Nación, esto querría decir, que si se incrementaban los ingresos corrientes de la nación en un 8% el incremento para la educación debería estar con relación al año anterior por encima del 10 o el 12% para ir dejando atrás el rezago en cobertura y calidad de la educación con relación al continente y al mundo, sin embargo esto no ocurrió así, ya que los gobiernos de Pastrana y Uribe modificaron lo establecido por la Constitución y desviaron estos recursos para fortalecer la banca privada, es decir, socializar las pérdidas de la banca en el sentido de que todos los colombianos o con los recursos de todos ayudaran al sector financiero que en Colombia son unos pocos que tienen relación con las 12 familias que por los últimos 200 años nos han gobernado, y la otra modificación a la Constitución que hace el Presidente Uribe para que esos recursos no vayan para la educación pública sino para el fortalecimiento de la guerra en contra de los sectores más deprimidos de la nación.

Así mismo en su exposición el sociólogo Portugués nos da un diagnóstico tenebroso de la concentración de la tierra, la cual según el coeficiente de Gini, nos muestra que el 82% de la tierra en Colombia está en manos del 18% de terratenientes y latifundistas, los cuales nuevamente tienen relación con las 12 familias que durante 200 años nos han gobernado, esto nos genera otro indicador vergonzoso, la pobreza en las zonas urbanas, la cual asciende al 18% y en la zona rural al 42%, lo que nos indica que el conflicto que hemos tenido durante más de 50 años se ha mantenido como caldo de cultivo en el campo colombiano, porque allí se concentra la pobreza, lo que nos demuestra que si no enfrentamos estos tres factores que desintegran nuestra sociedad el proceso de paz no será completo en Colombia.

Escuchamos del sociólogo De Sousa que los Acuerdos de Paz de Colombia generarán en el silencio de los fusiles y la armonía política de quienes están gobernando el país, pero sin embargo hoy tenemos que preguntarnos si la paz es completa o no, ya que hasta tanto no transitemos hacia una paz democrática, las causas que generaron el conflicto no desaparecerán. Por ejemplo: De cada 100 jóvenes que termina bachillerato en el sector urbano solo 42 pasan a la universidad, pero en la zona rural de cada 100 jóvenes que terminan el bachillerato solo 7 logran pasar a la universidad, lo que nos obliga a pensar y a proponer que el país tiene que cerrar la profunda brecha entre el desarrollo rural y el desarrollo urbano, ya que como hemos afirmado anteriormente las causas de la guerra se generan en la gran diferencia que existe entre el bienestar incompleto de las zonas urbanas y la falta de todo de nuestra zona rural.

La sociedad civil que en Colombia está desarticulada y aún no ha comprendido la importancia de este proceso está obligada a unirse y defender estos acuerdos y monitorearlos permanentemente y evitar que el post conflicto como ha sucedido en otras partes del mundo llegue a las zonas urbanas y en los días subsiguientes a la finalización del proceso de paz en Colombia la inseguridad en las ciudades se dispare porque hemos traslado el conflicto del campo a la ciudad.

Nausicrate Perez Dautt

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