¿Qué significa la muerte?, infinidad de veces muchos hemos preguntado eso. Puede haber muchas respuestas y apreciaciones para tratar de entenderlo, y entre las formas de analizarlo podemos decir que, es el momento en el cual se da la partida del alma de nuestro cuerpo material.

Pero, ¿cuándo se produce la muerte?, algunos dirán que se da cuando el sistema corporal deja funcionar por la falta de energía física y espiritual. Y, ¿por qué esa energía falla?, pues por el hecho de que toda energía proviene de un poder divino, que es Dios mismo, por lo tanto es cuando su voluntad decide retomarla sea cuales sean las circunstancias, por enfermedades, asesinatos o accidentes.

Entonces sabemos, debemos entender que la vida de toda criatura es pasajera, pero eh ahí la presente ironía del hombre, cuando cree gozar de buena salud o seguridad física, poco piensa en la gran realidad postrimera. Pero no es sino hasta que, la muerte quiere tocar a las puertas del alma que, ésta parece acurrucarse o trata de huir despavorida ante la susodicha.

Si acaso tenemos algún tiempo todavía, hacemos un alto en el camino con el fin de examinar el discurrir de nuestra existencia, para ver qué hicimos bueno o malo, para quizás luego desear mejorar o reparar el daño cometido.

Pero, a cuantas personas les llega el fin de esta existencia sin percatarlo, al sorprenderles este acontecimiento de forma súbita, para luego darse cuenta en un santiamén que, su existencia espiritual ya está presente en otra dimensión.

Sin embargo, la muerte en cierto modo es un estado de libertad, al exonerarnos de los sufrimientos y vicisitudes de esta vida material, pero es contradictorio cuando alguna gente se apega a este mundo más de lo normal, aunque sufran de esclavitud física, emocional, tristezas, desesperanzas y temores por los afanes cotidianos. Claro, cuando Dios nos da esta vida, hemos de agradecerle que podemos respirar, oler, sentir amor, escuchar y ver tantas cosas bellas que todavía existen en este mundo.

Y, ¡qué gran premio!, saber que el Creador nos da tanta capacidad para hacer y descubrir múltiples bienes, para favorecer a los demás. Pese a lo dicho, cuanto pesar puede surgir al saber que tanta gente desdeña el don de la vida al aniquilar a la naturaleza y atentar contra sus semejantes, o sentir a la muerte misma como enemiga, tal vez por sentirse cada cual acusado de sus propias maldades.

Entonces, el temor asedia a muchos individuos pero tratan de distraerlo actuando con irresponsabilidad y prefieren endiosarse con los vicios, la vanidad, los ídolos mortales y las estúpidas ambiciones. En cambio, hay personas luchadoras por mejorar las condiciones de esta existencia, en afán de darle un hermoso esplendor a este hogar errante llamado Tierra, y entender cuál es la verdad de nuestra trascendencia humana, y así evitar vivir mientras estemos aquí, en una vida fantasiosa e inconsecuente, o simplemente carente de sentido.

Por. Osvaldo Corrales Jiménez 
Comentarista de temas cotidianos