Una expedición malograda del siglo XIX que quedó atrapada en el Ártico canadiense resulto en un tipo de canibalismo particularmente espantoso. El sangriento destino fue afrontado por la marina británica en la expedición Franklin, el viaje de 1845 para descubrir la ruta marítima a través del Ártico canadiense hacia el oriente.

En un inicio el viaje parecía una tarea sencilla. El famoso Sir John Franklin, que ya había dirigido otras dos exploraciones al ártico lideró al equipo. Los dos barcos, llamados HMS Erebus y HMS Terror, eran robustos y tenían hasta 6 años de provisiones de alimentos a bordo.

El primer año del viaje (1845), fue un año de poco hielo y la expedición de 129 hombres llego a la bahía de Baffin, cerca de Groenlandia, para abrirse paso entre las islas del archipiélago canadiense. Una vez que el océano se congelo, los barcos se atascaron durante el invierno, cerca de una de las islas. (La tripulación tenía anticipado que esto sucedería durante los inviernos, es por ello que llevaban tantas provisiones)

Composición: La Historia Oculta

Desafortunadamente, los pocos veranos siguientes tuvieron un pesado hielo oceánico, por lo que los barcos continuaron atrapados. La ultima comunicación que se tuvo de los marinos británico fue una breve nota con fecha del 25 de abril de 1848, en donde revelaron que 24 hombres ya habían muerto antes de abandonar los barcos.

Incomprensiblemente, la tripulación abandono los barcos llenos de comida y decidió caminar 1,609 kilómetros hasta el punto de comercio más cercano en la bahía de Hudson, siguiendo el río Back lleno de peces hasta un lugar seguro.

A pesar de que los investigadores han sabido por mucho tiempo que los marineros recurrieron al canibalismo para sobrevivir, el nuevo estudio de la organización británica Historic England, ha revelado los verdaderos extremos que la tripulación debió afrontar. No sólo los famélicos exploradores debieron deprender la piel de los huesos de sus camaradas caídos, también abrieron los huesos para absorber los tuétanos.

Sin embargo, los hallazgos publicados en Journal of Osteoarcheology, aún no consiguen responder las preguntas más importante: ¿Por qué varios miembros de la tripulación murieron antes de bajar del barco y que hizo que tomaran la decisión de abandonar las embarcaciones?


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