El vacilón de las ternas

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Antes de decidirme por este título me aseguré que el vocablo vacilón hiciera parte de la Real Academia Española, y efectivamente, no sólo lo acepta sino que lo clasifica como un adjetivo coloquial usado con significado de “burlón, guasón, jolgorio y fiesta”; algo muy acorde a lo que pretendo referirme, al vacilón en que se han convertido las ternas que con rebuscados nombres remiten al Presidente cuando de remplazar alcaldes en Cartagena se ha tratado; eso precisamente, un vacilón que nunca ha llegado a “ningún Pereira”, por lo menos, hasta ahora.

El despelote, término también aceptado, no es reciente; desde hace unos veinte años ha sido repetitiva la conducta asumida tanto por los Presidentes como por quienes confeccionan las ternas, y más aún, por quienes irresponsablemente prestan sus nombres como relleno de este vacilón, que en la mayoría de los casos son ternas de uno porque los otros dos son eso, rellenos.

El barullo de las ternas parte desde agosto de 1999, cuando el entonces Contralor General, Carlos Ossa Escobar, optó por suspender de sus funciones al aún joven gobierno del alcalde Nicolás Curi con base en los tenebrosos hallazgos producto del control excepcional practicado. Con la suspensión de Curi proliferaron “como verdolaga en playa” cualquier cantidad de nombres para conformar el trío del que debería escoger el presidente Andrés Pastrana el remplazo del titular suspendido.

Pero en determinado momento de la vacancia temporal de Curi surgieron los nombres de Mayron Vergel, Albero Barboza y Luis Daniel Vargas, para remplazarlo, creyendo que le agradarían al Presidente, pero que va, finalmente Pastrana como de un cubilete sacó a Gina Benedetti, amiga de su juventud y a quien terminó encargando a pesar del desconocimiento de lo público. Eso no era lo importante.

Vino la vacancia temporal de Campo Elías producto de la sanción que le impuso la Contraloría; y sonaron los nombres de Carmen Lara, amiga del ex alcalde Carlos Díaz; el del abogado Alejandro Cardales y el de Luis Carlos Guerrero, el esposo de Adelina Covo. Fue como un, “fly al cátcher”. El presidente Santos terminó empoderando como alcalde a su amigo y ex gerente de su campaña en Bolívar, el finado Carlos Otero.

Cuando Manolo, no fue la excepción. El viernes 17 de noviembre de 2017, y bajo un descomunal aguacero que dejaba al descubierto la crisis administrativa de la ciudad, salió en horas de la mañana una terna que como flor de un día se marchitó en horas de la tarde. La integraban los ex gobernadores Jorge Mendoza Diago y Rosario Ricardo, y la aparecida joven Isabel de Ávila Benítez. De esta terna dijeron que dos eran cuotas de los condenados ex senadores Javier Cáceres y Juan José García. Finalmente, fue un vacilón, el presidente Santos nombró a su amigo y bisoño Sergio Londoño.

Y cerrando con broche de oro, para remplazar a Quinto Guerra han surgido tres ternas, que dicen han confeccionado los también condenados ex senadores Montes y Blel. La primera con Katty Tinoco de Char, el ex concejal William López, y el joven Cristian Herazo. La segunda con el ex congresista Pedrito Pereira, la aparecida Roxana López y Oscar Torres Yarzagaray; de la que terminaron sacando a Roxana para incluir a Antonella Farah, segunda cuota de los Blel en la tercera terna.

¿Hasta cuándo, señor Presidente, será el vacilón de las ternas?

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018