La actividad eléctrica es ​un fenómeno que puede ser favorecido por mecanismos de naturaleza mecánica o termodinámica, que dan lugar a un ascenso vertiginoso de aire húmedo, al que denominamos convección.

Una convección o ascenso rápido de aire genera una descarga eléctrica, y uno de los factores más determinantes de la actividad convectiva es la radiación solar incidente.

Como el trópico es la zona del planeta con mayor cantidad de radiación solar recibida a lo largo de un año, el Valle de Aburrá se ve «favorecido» en la convección y por tanto, hay más generación de descargas eléctricas por su cercanía al Ecuador (zona tropical).

Además de su posición tropical, el Valle de Aburrá se caracteriza por tener un terreno eminentemente montañoso, cualidad que facilita un tipo de ascenso del aire (convección) y un choque de corrientes de aire con las montañas, lo cual conlleva a un ascenso mecánico del aire, y por tanto a la generación de descargas.

Pocas regiones en el mundo tienen combinaciones tan eficientes de condiciones para la generación de descargas eléctricas como las del Valle de Aburrá, lo que convierte a nuestra metrópoli en una de las regiones del mundo con mayor actividad eléctrica a lo largo de un año.

El proyecto SIATA cuenta con herramientas que registran la posición y el momento exacto en el que se producen descargas eléctricas atmosféricas como el sensor GLM – Mapeador de rayos geoestacionarios, que se encuentra a bordo del satélite GOES16, que genera datos en tiempo real por el sensoramiento de relámpagos en el tope de las nubes.

Además, cuenta con la Red LINET, que detecta el cambio en el campo electromagnético generado por las descargas eléctricas.

¿Por qué se realiza el monitoreo o seguimiento de estos rayos?

Para evitar riesgos para la ciudadanía, especialmente sobrecargas de energía en electrodomésticos e incendios.

En temporadas de descargas eléctricas:

  • No practiques  deportes en campo abierto.
  • No hables por teléfonos alámbricos.
  • Desconecta los dispositivos electrónicos.
  • Evita acercarte a pararrayos naturales, como árboles.
  • En zonas abiertas, desplázate a zonas cerradas o pequeños valles.