El velero Manta recoge basura del mar y la convierte en combustible

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Los peligros que enfrentan nuestros mares y océanos son cada vez más graves. Hace ya tiempo que los expertos alertan acerca de la crisis de contaminación plástica que se desarrolla en las aguas de todo el mundo. Cada año, aproximadamente 8 millones de toneladas de plástico terminan en el mar afectando a la vida marina. Si la situación continúa, los investigadores aseguran que los océanos podrían contener más plástico que peces para el 2050.

Afortunadamente, algunas personas se encuentran luchando contra esta contaminación y desarrollando hasta las soluciones más útopicas. Ese es el caso de Yvan Bourgnon, un corredor de yates professional de Francia y fundador de la ONG “The SeaCleaners” que, cansado de ver basura flotando en las costas, diseñó junto a su equipo un velero de limpieza que puede convertir los desechos en su propio combustible.

El velero llamado Manta, tiene 56 metros de largo y es impulsado por una combinación de velas de alta tecnología y motores eléctricos. El proyecto, que buscarán poner en el agua en 2024, se convertirá en uno de los mayores buques recolectores de desechos en los mares.

Las cintas transportadoras sobre las que se desliza recogen basura de tan solo 10 milímetros, mientras que tres redes que se arrastran detrás (a una profundidad de 1 metro, evitando así la vida marina) se suman a la colección a bordo. Esta basura luego se introduce en una máquina de procesamiento donde los tripulantes la clasifican antes de moverla a un incinerador que tritura y derrite el plástico, para hacer funcionar una turbina y generar energía eléctrica.

Junto con paneles solares que recubren las cubiertas y una turbina eólica que recolecta energía del viento que sale de las velas, el Manta sería un 70% autosuficiente en términos de energía, lo que le permitiría navegar absorbiendo 3 toneladas de desechos por hora sin casi nunca tener que volver al puerto y repostar o descargar plástico.

También hay espacio a bordo para un laboratorio científico, lo que permite a los biólogos y químicos marinos estudiar los efectos del plástico en el ecosistema.

Bourgnon, su creador, asegura que si se fabricaran 400 de estos barcos, eventualmente podrían eliminar el 33% de la contaminación plástica del océano.