Pompeya era una resplandeciente y próspera ciudad romana, ubicada en la bahía de Nápoles, que el 24 de agosto del año 79 d.C. fue desaparecida del mapa debido a la erupción del volcán Vesubio.

La erupción del Vesubio fue tan violenta que, en apenas 24 horas, Pompeya quedó sepultada bajo una capa de tefra o piroclastos (cenizas y piedras) de hasta tres metros de grosor.

Estos flujos con apariencia de nubes negras, están conformadas de gases tóxicos calientes, cenizas y piedras, y bajaron a gran velocidad hasta la ciudad mientras arrasaba edificios y carbonizaba a sus víctimas. Se calcula que unas 16 mil personas fallecieron ese fatídico día.

Junto a Pompeya, las ciudades de Herculano, Oplontis y Estabia también quedaron sepultadas por el poder devastador del Vesubio, un volcán que hasta el día de hoy se mantiene en actividad.

Las estatuas de la muerte

Pompeya llamó la atención de los arqueólogos e investigadores vulcanólogos debido al descubrimiento de diversas figuras humanas y animales petrificadas en los restos de la ciudad.

Según las investigaciones más recientes, estas personas habrían muerto de forma casi instantánea debido a la exposición a las altas temperaturas, de entre 300 y 600° centígrados, y su última posición quedó petrificada en el tiempo como una fotografía en 3D de su último momento de vida.

La postura de las osamentas encontradas revelan la ausencia casi total de gestos que denoten protección o agonía. Además, las leves flexiones observadas en los pies y en las manos se habrían producido en fracción de segundos al contacto con el calor.

Luego de sus muertes, las cenizas mezcladas con lluvia, se depositaron alrededor de los cuerpos, los cuales se corrompieron, pero dejaron la forma en las cenizas. Posteriormente, los investigadores vertieron cemento líquido o yeso dentro de algunos de esos moldes para revelar las posiciones y características exactas del momento de sus muertes.

El hombre sin suerte

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El hallazgo más reciente en esta ciudad se realizó en marzo de este año. Los arqueólogos encontraron los restos de un hombre de unos 30 años de edad que murió de forma instantánea luego de ser aplastada por un bloque de piedra de un metro de largo que voló por los aires producto de la erupción.

El hombre llevaba consigo un pequeño saco con monedas, pero debido a una evidente cojera por culpa de una infección descubierta en la tibia de una de sus piernas, no esperó que su vida terminaría a causa de uno de los escombros expulsados debido a la explosión.

“Este hallazgo tan interesante nos recuerda a un caso análogo de un esqueleto (…) de un individuo cojo, que probablemente no pudo escapar por sus dificultades para moverse”, explicó en un comunicado el arqueólogo Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

Un detalle peculiar es que el cuerpo no presenta cráneo, posiblemente por que su cabeza fue arrancada por el terrible golpe de la roca, que aparentemente perteneció al dintel de una puerta desprendida, en el Callejón de los Balcones, una vía de casas elegantes.

El Vesubio es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, ya que en sus alrededores viven unos tres millones de personas y sus erupciones han sido violentas; se trata de la zona volcánica más densamente poblada del mundo.

El monte Vesubio es un volcán activo situado frente a la bahía Nápoles, a unos nueve kilómetros de distancia de la ciudad de Nápoles.

La última erupción del Vesubio tuvo lugar en 1944, destruyendo buena parte de la ciudad de San Sebastiano.