ELA, la enfermedad que acabó con Stephen Hawking

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Stephen Hawking. Foto: Lt.com

El científico Stephen Hawking convivió con ELA, enfermedad crónica, degenerativa e incapacitante desde los 22 años. Luego de ser diagnosticado los médicos le pronosticaban únicamente 24 meses de vida. No obstante, vivió 54 años más y marcó una historia fundamental en la física al escribir libros sobre el origen del universo, la cosmología, la teoría de cuerdas, los agujeros negros o el Big Bang; destacándose entre ellos: Breve historia del tiempo; El universo en una cáscara de nuez; Agujeros negros y pequeños universos; La Teoría del todo: El origen y el destino del universo. Fue un luchador incansable que acercó las estrellas a millones de personas alrededor del mundo y explicó el universo desde una silla de ruedas, falleció en la madrugada del 14 de marzo a los 76 años, en su casa de Cambridge.

La esclerosis lateral amiotrófica, ELA, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas del cerebro y la médula espinal, que dejan de funcionar y, por lo tanto, de enviar mensajes a los músculos, lo cual debilita el sistema muscular y produce inmovilidad de en varias articulaciones.

La Doctora Martha Peña, neuróloga del grupo de trabajo de ELA del Instituto Roosevelt afirma que: “como causa de la enfermedad confluyen el riesgo genético, envejecimiento y factores ambientales (tóxicos) no muy bien conocidos. El 20% de los casos pueden ser esclerosis lateral amiotrófica familiar y aparece en estadios tempranos (personas menores de 30 años); el 80% restante se presenta en mayores de 65 años”.

La especialista comparte las siguientes señales de alerta:

• Deterioro motor
• Debilidad muscular
• Pérdida de masa muscular
• Contracciones involuntarias (fasciculaciones) que se pueden iniciar en una mano, pie o en los músculos que se requieren para hablar.

Por lo general, la sintomatología es progresiva a tal punto que el paciente puede mover únicamente sus ojos. Cabe resaltar que las funciones mentales en la gran mayoría de los casos no se ven afectadas; la persona solo requiere un sistema de comunicación para mantener su contacto con el mundo, usualmente a través de un tablero y el movimiento de pestañas que identifican letras del alfabeto.


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