Quando se pretende estudiar el tema de la ciencia como campo de investigación, surge a menudo la controversia de valorar cuáles cosas tienen valor formal científico y cuáles pudiesen pertenecer, a los enfoques empíricos (simples observaciones de hechos y cosas).

Sabido es, que los antiguos filósofos y matemáticos griegos se plantearon el origen del universo. Ciertamente, sus propuestas distaron mucho de las teorías astronómicas actuales, empero, en muchos campos demostraron un conocimiento tan avanzado y exacto, que el mundo científico actual no ha podido desechar.

Los egipcios y culturas mesopotámicas, también desarrollaron sistemas de agricultura, riego y de arquitectura, basados en una serie de observaciones y análisis, dignos de llamarse ciencias formales.

Aun así, durante mucho tiempo, el oscurantismo trató de sepultar tales avances; y con la aparición de las ciencias supuestamente sistemáticas (método científico) en la edad moderna, entonces todos los aportes de siglos anteriores se vieron como simple empirismo.

Además, la Iglesia católica sobre todo en la época medieval y principios del Renacimiento incurrió en errores terribles, y se opuso a los legítimos avances y descubrimientos de hombres como Nicolás Copérnico y Galileo Galilei, para citar dos ejemplos.

Curiosamente, el Antiguo Testamento, pese a ser visto como un libro de énfasis teológico, refleja la influencia de la cultura mesopotámica y por ende, de la presencia de postulados hoy dignos de ser considerados de interés científico. Es más, en algunos libros del mismo Pentateuco, se vislumbran aspectos de la importancia de la higiene, en las personas, de respetar ciertos aspectos de la procreación (hoy vistos desde la investigación genética), entre otras cosas.

Retomando los criterios de lo empírico frente a lo que se entiende como la ciencia asistida por el método científico, de todas formas, las ciencias actuales se valen de observaciones y análisis que a veces se llevan años, para luego desembocar en tesis, teorías y leyes.
Tampoco se debe desestimar, que a veces en la ciencia pueden darse nuevos descubrimientos científicos que se traen abajo teorías anteriores, o en cambio complementan otras.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos