La violencia contra la mujer es un terrible flagelo que afecta en forma tajante los cimientos de la sociedad.

Al igual que los hombres, todas nosotras tenemos sueños y anhelos, capacidades físicas e intelectuales, metas y proyectos por los que trabajamos con tesón para verlos cristalizados.

Lo ideal es que hagamos una proyección y planificación de todo aquello que queremos lograr, un balance concienzudo de nuestras aptitudes y falencias esforzándonos más en aquello que nos causa dificultad, porque con disciplina, trabajo, formación adecuada, capacitación y una actitud consiente y positiva podremos avanzar hacia el cumplimiento de esos sueños.

Rossi Er, Escritora y Poeta colombiana

Es pertinente que desde la base familiar, como madres, nos hagamos consientes de la importancia que tiene para el futuro de nuestras hijas el enseñarles desde chicas a amarse, valorarse y respetarse, a tomar muy en serio su preparación académica, a fomentar en ellas la autoestima y los valores, a tener empatía, sensibilidad y tolerancia.

Que como seres humanos y profesionales realicen aportes positivos a la sociedad, a su entorno, a las demás especies y al planeta.

La mayoría de las féminas tenemos esa dualidad entre la ternura y la resiliencia, tenemos el don para exteriorizar ternura y compasión, pero también habita en nuestro interior ese espíritu de guerreras que nos impulsa a superar los retos que se nos presentan en nuestra vida cotidiana, por ello jamás debemos permitir que esos sueños mueran en nuestra alma aunque las dificultades y a veces la oposición de nuestra propia familia sean obstáculos que nos parecen insalvables, de lo contrario siempre quedará en nosotras la sensación de frustración, de renuncia y falta de realización como profesionales y mujeres empoderadas de su propia vida.

Por: Rossi Er
Escritora y Poeta colombiana