Los libros son nuestra fiel y eterna compañía, en ellos encontramos un mundo excelso  de grandes enseñanzas, son luz de brillantes esperanzas. Dialogar con honorables lectores aprendemos mil maravilla de lo desconocido, entre más leemos seremos menos engañados.

Leer es viajar, es saber vivir en el universo, leer es nutrirse de vitamina: emocional, sentimental y espiritual, el conocimiento se trasmite a través del tiempo siendo conducido por la lectura. La intuición es la máxima riqueza que no se vende ni se compra, sólo se produce por medio del hermoso hábito de leer, nunca dejes de leer y si lo haces significa que has dejado de aprender y si dejas de aprender, instantáneamente  dejas de existir.

Si has aprendido a leer y no le dedicas tiempo a los libros, significa que nada has aprendido, “muchos no son más porque no leen más”. No creas que porque ya terminó tu ciclo universitario, te vas a quedar ahí anquilosado, tienes que continuar estudiando pero en esta ocasión no en una aula, si no con la compañía de los agradables libros sigue instruyéndote, leyendo libros de contenidos formidables especialmente  relacionado a lo que te encanta.

Seguramente Dios ha intervenido directamente la redacción de ciertos libros, porque el bien que hacen a quien los leen es incalculable”. El libro es el bienestar del verdadero intelectual, su buen contenido es el condimento perfecto del conocimiento, es un puente a la fortuna de la grandeza que no tiene precio, el aporte de los libros hace la diferencia total, se ha demostrado prácticamente en los grandes personajes de la historia, en la vida todo se desarrolla y la inteligencia lo hace a través de los libros…

El 18 de abril de 2017 mi dulce amiga, doctora y poetisa (Giannina, Giann-Poe),  fue víctima de un aciago  accidente de tránsito, que por poco deja de respirar. Por el don de la escritura y lectura, su arte fue embellecido con encantos indescriptibles, en su acerbo dolor brilló inefablemente. Si no fuera artista y adicta lectora, tengo el barrunto que hubiese fallecido no del accidente, si no de añoranza plena, sus libros y composiciones poéticas hoy la tienen con una respiración, que evoca belleza de mágico asombro.

Mi gloria es haber aprendido a leer y mi honra haberme enamorado felizmente de los bellos libros. Ellos nos conducen por la pista que es solo nuestra, un buen libro respira fervor e inspira el cordial intelecto. Leyendo descubres gran parte de tu extraordinario Universo, el vencimiento del conocimiento es infinito, gratis y para todos. Los libros nos hacen explorar lo espléndido de vivir.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta