Durante la Feria Internacional del libro en Costa Rica mayo 2019, tuve el privilegio de conocer a la excelsa escritora panameña Ela Urriola. En marco de la XV Feria Internacional del Libro de Panamá que se realiza del (13 de agosto al 18 de agosto 2019), he contactado a Urriola para hacerle una entrevista exclusiva para los distinguidos lectores de Periódico El Sol.

Ela, nos habla en síntesis sobre su fragante trayectoria literaria y artística. También nos habla de sus dos libros que estará presentando en la FIL. Leer a Urriola es accidentarse e inundarse  dignamente de fragante meditación, su forma artística y literaria de expresarse es lo más excelso que brilla en la poesía contemporánea de nuestro maravilloso sub-continente de Latinoamérica ¡Felicidades maestra!.

Ela Urriola (nació en Panamá en 1971). Es escritora, poeta, pintora y profesora de filosofía. Obtuvo un Doctorado en Filosofía Sistemática en la Karlová Univerzita, Praga. Dicta las cátedras de Estética en la Facultad de Bellas artes en licenciatura y maestría, y Filosofía, Ética, Bioética y Derechos Humanos en la Facultad de Humanidades. Es miembro del Comité de Bioética de la Universidad de Panamá.

Ha participado en innumerables recitales y homenajes a poetas latinoamericanos y europeos, y en “disertaciones sobre literatura y exilio, siendo este un tema importante que marcó su vida”. Ha publicado artículos sobre arte, filosofía y ética en revistas especializadas y diarios nacionales e internacionales. Ha sido antologada en diferentes publicaciones y ha colaborado en diversas antologías poéticas y de narrativa. Sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués y checo.

Entrevista

¿Cómo describe la influencia de sus padres en su vida literaria y artística?

Ela: – La psicopedagogía ha demostrado la importante influencia que tiene la dimensión afectiva y creativa en la infancia. Desde mi experiencia puedo constatar que, a pesar de las vicisitudes del entorno –y digo esto porque mi infancia transcurre en otro país, durante el exilio al que fue sometido mi padre, con todas las carencias que ello pueda implicar-, si un niño encuentra en su hogar amor e incentivos creativos, es muy probable que su confianza en el mundo sea mucho más fuerte. Y crear significa asumir nuestra responsabilidad de estar en el mundo. La libertad y la autoestima, el respeto y la capacidad creativa se empiezan a cultivar en la formación primera, en la infancia. El espacio y la reflexión que permite la creatividad, esto es, los puentes entre lo escrito y quien lo lee, la inevitable conexión entre el espectador y la obra, Si somos capaces de empatía mediante la obra (cualquiera sea su naturaleza) entonces somos capaces de comunicar sentimientos, valores y juicios acerca del mundo que habitamos. Sí, definitivamente debo agradecer a mis padres y me siento comprometida a hacer un llamado a nuestros gobernantes para que se garantice el bienestar social y la cultura, de manera que tengamos mejores ciudadanos: ciudadanos libres y, en la medida de lo posible, felices.

¿De qué manera los padres pueden ayudarles a sus hijos, a descubrir sus talentos en esta era tecnológica?

Todo talento se descubre mediante el contacto y la comunicación. En estos tiempos donde la tecnología es omnipresente la comunicación se suplanta con información temporal y el contacto humano con “likes”. Por supuesto, existen programas y plataformas de orientación didáctica, y esto es maravilloso, pero no cabe duda de que la máquina (todavía) no puede sustituir al humano. Y esto resulta válido tanto en la esfera creativa como educativa y laboral. Los padres deben estar cerca del crecimiento integral de sus hijos y no deben limitarse en alentar destrezas sino que deben participar de la formación de un pensamiento crítico y creativo de sus hijos. La tecnología debe ser siempre una herramienta que fortalezca las mentes no que las uniforme.

¿Qué descubrió primero el arte de las letras, o pintura? ¿Cuántos años tenía cuando despertaron sus talentos?

Es probable que ese encuentro llegó al unísono. Mis padres nos cantaban en casa, nos dibujan y nos leían cuentos, de manera que crecimos en medio de diferentes formas expresivas. Ellos son educadores, y como educadores es posible que su pasión y sus conocimientos contribuyeron a esa relación que establecí con la literatura y la pintura. Si pudiera precisar cuándo ocurrió, me remontaría a esas páginas que aún atesora mi madre, cuando yo me inventaba historias a los tres años y las ilustraba. O, por ejemplo, cuando les hacía tarjetas con motivo de los cumpleaños y escribía algunos intentos de versos, esmerándome mucho en confeccionar las imágenes de las portadas. Pero lo más divertido era cuando –para los días de la Madre o cumpleaños- yo hurgaba entre los collares de cuentas de mi madre, y luego los deshacía para rehacerlos, con nuevas formas y diseños, de un solo collar era capaz de confeccionar aretes, pulseras y brazaletes. Ahora que lo pienso no debió haber sido muy divertido para ella, pero los aceptaba con una sonrisa y yo a mis siete u ocho años me sentía realmente feliz de haberle podido hacer un regalo.

¿Qué tal se desarrolla la producción literaria contemporánea, de las mujeres jóvenes de Panamá?

Una variedad de estilos y voces se escuchan en el Panamá de hoy. Chicas que estudian o trabajan, o que apenas están terminando la escuela, encuentran en la literatura una posibilidad expresiva donde confluyen intereses y problemas propios del mundo actual. Esto resulta muy interesante porque si la sociedad hace oídos sordos de lo que preocupa a los jóvenes, la literatura siempre estará allí para elevar esa voz. Así, tópicos como el bullying, el acoso, el ciber acoso, los derechos humanos, la política, la visión del presente y del futuro, pero también las experiencias amorosas y las ilusiones, son llevadas al papel por jóvenes panameñas que ahora se hacen escuchar, sea participando en antologías, escribiendo sus libros o compartiendo estas expresiones en las diversas plataformas y medios digitales. Es muy importante que nuestros jóvenes se cultiven, conozcan los escritores nacionales, los clásicos, se interesen en el mundo que habitan, sean críticos del entorno y, por supuesto, se dispongan a compartir sus vivencias. Y estoy doblemente feliz si se trata de jóvenes panameñas.

¿Qué representa para usted ser partícipe de la XV Feria Internacional del Libro de Panamá 2019? ¿Cuántos libros presentará?

Es una cita muy feliz con la literatura, con colegas nacionales e internacionales. Y es muy especial este año porque estoy presentando dos libros, uno de ellos premiado con nuestro máximo galardón para la poesía. Pero lo que más me ilusiona es el intercambio con nuevos lectores, con la gente joven y entusiasta que, a fin de cuentas, es el futuro de nuestro país. Sin ellos, el panorama sería muy gris: necesitamos una sociedad crítica y creativa para no perder el rumbo, y no solo en Panamá, sino en el mundo entero; una juventud preparada para asumir los retos generacionales con el planeta, con la violencia, la miseria y las diferentes formas de alienación.

Su poemario, “El vértigo de los Ángeles” lo presentará en la Feria, ¿Puede recordarme  el día y la hora?. Públicamente agradezco por haberme obsequiado este magnífico ejemplar, he disfrutado muchísimo de su lectura.

Gracias a ti, Carlos, por tu compromiso con la cultura y la sociedad. Haces un trabajo excelente.

El vértigo de los ángeles se presenta el día sábado 17 de agosto, en el Salón Bejuco-Chocoe del Centro de Convenciones Atlapa, de 1:00-1:50 pm. Es un honor para mí que lo presenta la poeta Lucía Alfaro, poeta costarricense, una mujer comprometida con los ideales y la palabra, pero también con la acción.

“La voz sin nombre”, (El niño de Granada), del poemario  El Vértigo de los Ángeles. ¿Qué le inspiró  y cuándo  escribió este poema?

Ese poema lo escribí en Granada, Nicaragua. En medio de actividades literarias y leyendo las noticias, pero sobre todo con los ojos bien abiertos donde entraba dolorosamente la desigualdad, me senté en un parque y no paré hasta escribirlo. El niño de Granada puedes ser tú, querido Carlos, con toda esa lucha y esos ideales que te han llevado a buscar -en otra parte, lejos de tu patria- la posibilidad de existir. El niño de Granada es, al mismo tiempo, todos los niños del mundo, niños olvidados por los adultos, vulnerables e incapaces de entender este olvido. La voz sin nombre (El niño de Granada es el subtítulo) es un poema en el cual aspiro a darle sonido y palabras a esas voces. Debemos mirar hacia los niños o no podremos ni imaginar el futuro.

¿Cuándo escribe o pinta,  escucha música o está en silencio?

Me gusta pintar y escribir con música. Pero la verdad es que la inspiración no siempre llega en el momento en que uno decide cómo materializarla, así que a veces escribo en una cafetería, en un tranque, en medio de un evento… Pero lo ideal es que escriba o pinte en la noche, con mi música favorita.

 ¿Abordas los mismo temas en poesía y narrativa? ¿A  cuál género literario le entrega más tiempo?

El género lo decide por mí. Es tan arbitrario esto de los modos expresivos, ellos se apropian de uno, poco o nada decide mi conciencia: a veces llega una imagen para un cuadro, a veces una palabra para el pie de un poema, otras veces leyendo las noticias la única manera de sacudirme el asco de la realidad es escribiendo una historia, un cuento.

En el poemario “La nieve sobre la arena”,  ¿Cuál es la temática de mayor énfasis? ¿Háblame un poco de su portada?

Es una travesía experimental donde se intercalan los afectos, la memoria, las historias de otros que alguna vez me contaron, la temática erótica, la vivencia personal entre otros. Conocí primero la nieve que la arena del mar, de ahí el título. Luego el formato es libre, nada conservador. La portada del libro es un óleo que se llama El abrazo, y lo pinté después de una ruptura. Allí hay un poema a mi abuela, a quien quise mucho. Y también hay otros poemas sobre la búsqueda, en general, que puede significar tantas cosas, dependiendo del lector.

¿Cuál es el tema central del libro “La edad de la rosa”? ¿en quién está inspirado?, ¿Por qué este nombre?

El tema central de La edad de la rosa es, precisamente, acercar el trabajo, la vida y la capacidad creadora, pero también el sufrimiento y el abismo de grandes mujeres de la poesía y el arte universal. El resultado es un libro que pone a hablar a más de quince mujeres: cada poema es la voz, el grito, la furia, el dolor, pero también el placer y la reivindicación de los sueños de magníficas guerreras de la palabra y el pincel.

En La edad de la rosa el proceso creativo y las motivaciones fueron distintas al poemario anterior. Para mí era importante reinventarme en un lenguaje poético que alcanzara a transmitir la fortaleza y la vulnerabilidad de la mujer creadora en relación a su tiempo. Partiendo de una búsqueda en el lenguaje que me permitiera liberar su esencia en sociedades que, por las estructuras socio-políticas, pudiesen aplastar a la mujer que piensa, pinta, escribe y escribe lo que piensa o siente,  me encontré con las particularidades de esas sociedades y culturas; era, pues, imprescindible establecer esa relación: la de la identidad de una sociedad, sin olvidar la identidad de una mujer. Utilicé la rosa por la carga simbólica que conlleva, y en los apartados del libro el lector se encontrará con las partes de la flor que se va desmembrando, conforme develamos la luz creadora de cada mujer que le da nombre al poema: gineceo, carpelos, anteras. Dado que las escritoras y artistas que inspiraron mi trabajo provienen de sociedades y creencias disímiles, me embarqué en una investigación que me llevó a comprender la belleza de un huipil, la cadencia lunfarda o la dulzura de una cumanana peruana. Estas son, grosso modo, algunas pinceladas de este nuevo libro: La edad de la rosa.

De todos sus libros publicados ¿Con cuál se identifica más? ¿Por qué?

Todos representan la forma en que el mundo me tocó en el momento que los escribí, por eso no me atrevería a decir que hay uno en específico con el que me identifico más. Pero debo confesar que La edad de la rosa es un libro que me hace particularmente feliz, por lo complejo que fue el proceso de investigación que le antecedió (investigar biografías, idiosincrasias, culturas de estas mujeres a quien está dedicado), pero también por el propósito de visibilizar a la mujer creativa, la época, las vicisitudes cotidianas que la ponen en desventaja, por ejemplo, con sus pares masculinos creadores, ya sea pintores o escritores. En la portada de este libro aparezco con un vestido que perteneció a mi madre cuando ella tenía diecinueve años, y es un vestido similar a uno que vi en una fotografía de Sylvia Plath. Esta imagen es, de alguna manera, un homenaje a mi madre, una mujer que, gracias a sus sacrificios y tenacidad, me ha permitido ir en pos de mis sueños.

¿Qué significa para usted haber ganado en 2014 y 2018, el Premio Nacional de literatura Ricardo Miró?

Este doble premio nacional significa retos y aprendizaje. Un premio (o dos) no lo hace a uno mejor escritor o escritora, pero propone una revisión de objetivos y metas, de autocrítica y de respaldo al trabajo realizado. Estoy muy agradecida con mis lectores y prometo seguir sorprendiendo.

¿Cuál será su próximo libro a publicar?

Están en proceso de publicación dos libros de ensayos, esta vez de mi especialidad: Bioética y Estética. Espero publicar la segunda parte de La edad de la rosa, con otro título, por supuesto, pero siguiendo la temática de la mujer creadora. Este nuevo poemario incluirá otros nombres, como las maravillosas escritoras y pintoras centroamericanas; realmente hay muchos proyectos por delante, muchos temas que debemos retomar, como el que a corto plazo quisiera hacer público: la literatura panameña de los años sesenta y setenta. Acabamos de hacer una colaboración con unos escritores en una investigación que se fusionó en un video y seguramente esperamos llevarla a otro formato. Seguro te haré llegar la primicia, Carlos.

Premios

  • En 2014 obtuvo el Premio Nacional de Literatura “Ricardo Miró” en Poesía con su obra La nieve sobre la arena.
  • En 2015 obtuvo el Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez” con su obra Agujeros negros
  • En 2018 obtuvo el Premio Nacional de Literatura “Ricardo Miró” con el poemario La edad de las Rosas
  • En 2019 obtuvo el Premio “Anita Villalaz”, “Escritora del Año” Valores perennes.

Obras publicadas

  • La nieve sobre la arena  (Poemario, Editorial Mariano Arosemena. Panamá, 2015. Impreso en Editora Sibauste. ISBN:978-9962-56-011-1
  • Agujeros negros (Cuentos, Editorial Tecnológica, Panamá 2016). Impreso en los talleres gráficos de la UTP. ISBN: 978-9962-698-39-5
  • La edad de la rosa. (Poemario Editorial Mariano Arosemena. Panamá, 2019). Impreso en Editora Sibauste.
  • El vértigo de los ángeles. (Poemario, Panamá, 2019.) Impreso en Litho Editorial Chen, S.A. ISBN: 978-9962-12-970-7

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