Luchar contra el hambre y la pobreza es una noble acción que solo puede motivar apoyo y simpatía de todas las personas de cualquier raza, sexo, religión o nacionalidad, que en cualquier lugar del planeta, en los albores del siglo 21, sienten ofendida su sensibilidad por el crudo contraste entre las maravillas tecnológicas hoy disponibles y la triste realidad para muchos de sus habitantes.

La iniciativa de acción contra el hambre y la pobreza presentada en los últimos días por el alcalde Pedrito Pereira Caballero, merece el apoyo de todos los que deseamos una Cartagena mejor y creemos que es posible alcanzarlo, sin robarse el dinero para el proyecto.

Cualquier acción como esta, que contribuya a mejorar la vida de ese cordón de miseria que padecen hambre y se debaten en la pobreza de los diferentes barrios subnormales de Cartagena, tiene el reconocimiento y es compartida por los que sentimos la angustia de comprobar cuán injusto e irracional es el orden económico y social que engendra tales realidades, y la urgencia de transformarlo para eliminarlo, y aún más, las causas que la provocan.

Es angustioso comprobar que las modestas metas que llevaron a ocupar la alcaldía a los trece alcaldes en menos de ocho años, jamás se cumplieron ni siguiera en su expresión más dramática y elemental como es: reducir a la mitad, el número de personas con ingresos inferiores al salario mínimo que son las que padecen hambre, es esto lo que caracteriza al orden económico mundial injusto, explotador e insostenible, que en Cartagena no puede ser la excepción, que pugna por continuar alimentando la opulencia de unos pocos sobre la pobreza y el hambre de muchos.

Las propuestas presentadas por el alcalde Pedrito Pereira Caballero, hombre temeroso de DIOS, tiene el loable propósito de aliviar la pobreza y el hambre movilizando recursos financieros adicionales. Es una buena iniciativa que pretende aliviar hambre y pobreza la apoyamos sinceramente, pero no podemos dejar de advertirle al alcalde; que es necesario ir más al fondo para no solo aliviar, sino curar del todo los graves males que lo generan cada día, y que requieren ser extirpados y no solo aliviados, sobre todo combatir en el Distrito, la ineficiencia, la mala calidad del control interno, la falta de un código de responsabilidades aplicable a los encargados de la administración de recursos públicos, la existencia de un severo régimen de sanciones para castigar de manera ejemplar a quienes incurran en prácticas de corrupción.

Necesitamos erradicar el hambre y la pobreza. El gobierno nacional y distrital tiene los recursos para hacerlo y no podemos conformarnos con mitigar estos males, aunque hacerlo significaría mejorar un tanto la situación que ahora existe.
Sin embargo, no es suficiente. Habríamos dado un paso hacia delante, pero la distancia por recorrer aún sería muy larga y la meta a lograr – una Cartagena sin hambrientos ni pobres – solo podría alcanzarse con otro orden económico y social radicalmente diferente al actual o la muerte de cada uno de ellos.

Este orden económico sometido a la voracidad de los politiqueros exhibe enormes injusticias que son las raíces del hambre y la pobreza.

Algunas de ellas merecen ser recordadas: Aunque los encargados del manejo financiero del distrito insisten en señalar que la crisis de la deuda es un asunto del pasado, la deuda externa continua representando un formidable obstáculo para el crecimiento económico y el desarrollo social de la población Cartagenera.

Cartagena, sigue pagando el doble por concepto de servicio de la deuda lo que significa que ya ha sido pagada más de dos veces a los Bancos. Los focos de corrupción detectados y denunciados en el control político, en las diferentes carteras distritales en administraciones pasadas, escuelas flexibles, nominas paralelas, contratación sin el lleno de los requisitos legales, déficit millonario en el DADIS, extravíos de cheques en la tesorería, contratos dudosos en la recolección de las basuras, abuso de autoridad y situaciones irregulares en casi todas las dependencias, sin que a la fecha se haya hecho devolución de los dineros saqueados y detenido a los responsables que bien podría solucionar las metas en la lucha para Erradicar la pobreza: meta del alcalde Pedrito Pereira Caballero.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

WILLIAM-Hundelshauseen-Carretero